Ramadán: Desnudos y vulnerables

ayunomev.jpg

Por Kabir Helminski

Originally published in Facebook by The Threshold Society (August 10, 2015)
Translate by: Maryam Khadiya

Como alguien que inició el camino del Islam en mis tempranos 30s, mi primer ayuno de Ramadan fue una experiencia para la que no estaba preparado. A diferencia de aquellos criados en hogares islámicos, yo estaba más o menos desprovisto de la ayuda de la comunidad y la autodisciplina personal para entrar en ayuno con plena gracia.

El hambre físico era sólo una parte de esta nueva experiencia. Por un tiempo, me encontré como un armadillo fuera de su caparazón: desprotegido, emocionalmente desnudo y vulnerable. La dimensión espiritual del ayuno excedió cualquier expectativa que tenía. Experimenté una nueva sensibilidad y ternura. La gente que conocía que estaban pasando por la misma experiencia informaba similares sensaciones.

El primer año fue el más difícil. Necesitaba descargar un montón de basura emocional. En una conversación con un amigo que recientemente había dejado de beber alcohol, pude ver ciertas similitudes. De los alcohólicos a menudo se dice que son unos auto medicados. Cuando se retiran los efectos anestésicos del consumo habitual, toda una gama de experiencias emocionales reprimidas aflora. ¿Podría ser, me preguntaba, que ese alimento tuviese un efecto adormecedor? ¿No sería que las personas consumen también alimentos para cubrir inseguridades y ansiedades?

¿Podría ser que el ayuno de Ramadán estaba tirando hacia atrás el velo anestesiante de nuestro consumo habitual, exponiéndonos a lo que se encuentra debajo?

Si esto resultaba cierto, entonces el ayuno es como un síndrome de abstinencia. Además, así el ayuno una vez al año se convertiría en la oportunidad de procesar una gran cantidad de emociones no digeridas, y así purificar el corazón.

Después de todo, el Profeta Muhammad dijo, “la comida excesiva insensibiliza el corazón.”

Cuando ayunamos, nos exponemos a nuestro propio estado emocional y nos volvemos más vulnerables y honestos con nosotros mismos. Ramadán, entonces, contribuye a la salud psicológica en general.

“El ayuno es el pan de los profetas, el bocado de los Santos,” solía decir un profesor mío.

El ayuno es la meditación del cuerpo, igual que la meditación es el ayuno de la mente. Ayunar ayuda al cuerpo a purificarse a sí mismo de las toxinas que se acumulan a través de las impurezas de los alimentos y digestión incompleta. El Ayuno, siempre y cuando no sea excesivo, se basa en una relación positiva con el cuerpo, ya que suaviza las cargas del cuerpo. La Indulgencia ya sea en alimentos, bebidas embriagantes o placeres, es una forma de crueldad hacia el cuerpo debido al precio que el cuerpo debe pagar por los llamados placeres.

La purificación deja al cuerpo, especialmente al sistema nervioso, en un estado más sensible. El hambre reduce la necesidad de sueño y aumenta la vigilia.

Comer hasta llenarnos endurece el corazón, mientras que el hambre abre el corazón y aumenta la separación de las preocupaciones materiales. Nos volvemos más libres de las necesidades, calificados por el nombre de Dios, el Autosuficiente, Al Qayyum.

 

El ayuno ha sido un catalizador para despertar en todas las tradiciones sagradas. El gran poeta Sufi Rumi, por ejemplo, nos recuerda: “Qué dulzura se esconde en el vacío del estómago. Somos como laúdes, nada menos. Si la caja de sonidos está rellena por completo, no hay resonancia. Si el cerebro y el vientre entran en combustión limpia con el ayuno, a cada momento una nueva melodía surge del fuego.”

Con el tiempo, llegué a comprender los regalos del mes de Ramadán. Y también he aprendido algo sobre estos regalos a través de amigos.

En una reunión de musulmanes estadounidenses, una vez dejé planteada la pregunta, “¿qué han aprendido del ayuno?”

Un padre de tres niños dijo: “el ayuno desarrolla mi conciencia porque ayuno en secreto, así como en público.”

“Durante Ramadán, me siento transparente. Mi mente está más clara para reflejar, mi cuerpo se siente liviano”, me dijo un artísta.

“Me ayuda a escuchar algo más profundo. Descubrí que hay un poder de gobierno interno dentro de mí. He llegado a valorar el escuchar eso, lo que es tan difícil a veces,” comentó un analista de inversiones.

Un periodista dijo, “enseña paciencia y altruismo. Pacientemente se soporta una privación, nos sensibilizamos ante el sufrimiento de los demás y por lo tanto somos capaces de escuchar sus necesidades “.

La esencia del sacrificio (del latín “hacer Santo”) es renunciar, apartar del momento presente algo bueno,y así energizar nuestro amor de Dios, despertar la posibilidad de estar más en contacto con una realidad espiritual.

Cada año, siento al tren de Ramadán acercarse, y me doy cuenta de que es una vez más tiempo para dar un paseo. Cuando abordo, me encuentro en la mejor compañía y bien provisto.

Paso la noche con mi Señor: Él me da alimento y bebida. El hambre es el alimento de Dios por el cual revive los cuerpos de los sinceros (siddiqs). En el hambre la nutrición de Dios los alcanza.

 

Anuncios

5 maneras de experimentar el Ramadán sin ayuno

Por Saimma Dyer

‘Islimi en’ © Lateefa Spiker

Fuente: The Living Tradition

Traducción: Maryam Khadiya

Una enfermedad crónica me ha impedido ayunar desde hace ya un número de años. Inicialmente sentí que estaba perdiendo el Ramadán porque no lo estaba haciendo ‘correctamente’. Fui a los extremos – llenando el mes con extraordinarias intenciones para “maquillar” que no podía ayunar. A medida que pasan los años estoy aprendiendo cómo experimentar  Ramadán más allá de las formas exteriores y cultivar un aprecio más profundo de la esencia de este bendito mes.

  1. Desarrollar la gratitud

Desarrollar gratitud por todo lo que te impide participar plenamente – esto ha sido increíblemente difícil  de hacer para mí, y todavía estoy trabajando en ello. La enfermedad puede ser muy difícil de ser agradecida, sobre todo si es acompaña de dolor. Mevlana Rumi se refiere a nuestras pruebas como invitados:

Amado, el cuerpo es una casa de huéspedes;

todos los días alguien nuevo llega.

No digas, “¡Oh, otro peso alrededor de mi cuello!”

o tus invitados volarán de nuevo a la nada.

Todo lo que entra en tu corazón es un invitado

del mundo invisible: atiéndelo bien.

[Mathnawi V: 3644-6, traducido por Kabir Helminski]

¡Algunos huéspedes pueden permanecer más tiempo del esperado, pero nunca sabemos qué bendiciones esconden entre el equipaje que traen consigo! Allah ha decretado que no puedo ayunar, y él/ella sabe lo que es mejor para mí.

  1. Establecer intenciones

Durante la vida de trabajo puede ser difícil pensar más allá de la cuenta regresiva de la murmuración del estómago sobre cuánto falta hasta el iftar. Hacer las oraciones obligatorias, aprovechando al máximo algunos ofrecimientos de supra obligatorias, y leer el Corán conduce a un día completo y agotador. Así la persona que se abstiene de la abstención puede aprovechar al máximo para establecer intenciones durante este mes. El peligro aquí es irse por la borda… Todavía tengo que terminar de leer el Corán en un mes. O terminar la montaña de libros que he empezado. Mantenga intenciones manejables y sencillas. Este año estoy haciendo un curso en los noventa – nueve nombres de Dios que incluye versos del Corán y prácticas sencillas que puedo hacer durante todo el día.

  1. Ofrecer asistencia

Uno de los mejores aspectos del Ramadán es el tiempo de la comunidad – hacemos más esfuerzo para romper nuestro ayuno juntos y orar juntos. Si usted no está ayunando (y si su salud lo permite), ofrézcase para cocinar para aquellos que están ayunando y trabajando. Ir de compras para un vecino en ayuno. Incluso ofrecer comidas preparadas en días laborables ocupados. Ramadán no es una excusa para tener una fiesta al final de cada día (!) pero los pequeños gestos pueden ser un regalo y una facilidad para nuestras vidas.

  1. Sea amable

Durante el Ramadán hacemos esfuerzos adicionales para estar conscientes y atentos de nuestra voz, manera y comportamiento. Es fácil ser amable con aquellos que conocemos y amamos, pero ¿qué hay de extender esto a los compañeros de trabajo que nos desafían, vecinos que nos molestan, y extraños que cruzan nuestro viaje diario? Recuerdo un Ramadán mientras piloteaba  los desafíos en mi lugar de trabajo, decidí acercarme a todos con bondad amorosa. El efecto fue extraordinario – los colegas, que normalmente siempre actuaban desde un lugar de defensiva, empezaron a ser más abiertos y serviciales. Cuanto más pude abrir y actuar desde mi corazón, más encontré que los otros respondían. Estas líneas de Shams siempre me hablan:

Para mejorar tus habilidades,

mira a tu enemigo

¡ con consideración y amor!

Si vas a la puerta de alguien

con cuidadoso amor,

eso le agrada a él o ella –

incluso si él o ella es un enemigo,

porque cuando él o ella está esperando hostilidad

y dureza de ti,

pero en cambio ve tu amor,

él o ella estará complacido.

[El sol de Rumi: las enseñanzas de Shams de Tabriz, traducido por Refik Algan y Camille Adams Helminski]

Esto puede no siempre ser posible, especialmente con relaciones muy difíciles, pero practicar la consideración y el amor en sitios más fáciles puede ayudar a llevarnos a través de algunos de los espacios más desafiantes. Mis maestros me recuerdan que puedo cultivar una vibración de amor que afecta mi corazón y mi medio ambiente – pero en última instancia debo empezar en el espejo. Ser amable y amoroso conmigo mismo ha sido uno de los aspectos más difíciles de mi viaje, ¡y no sólo durante el Ramadán!

  1. Disfrute

Ramadán es verdaderamente un momento de alegría: de compartir comida y ruidos de barriga, orar y cocinar juntos, publicar reflexiones inspiradoras y motivadoras en los medios sociales (¡o imágenes de deliciosa comida para tentar y fastidiar!).  A veces el Ramadán se atribuye erróneamente a experimentar hambre y privaciones. Este no es el significado de Ramadán – ¡no podemos limitar nuestra empatía y compasión a un mes al año!

¡Oh vosotros que habéis alcanzado la fe!

El ayuno es ordenado para ti

como fue ordenado para aquellos antes de ti,

para que puedas permanecer consciente de Dios.

[Corán 2:183, La luz del Alba, brindado por Camille Adams Helminski]

El ayuno es un medio para aproximarnos a la cercanía con nuestro Rabb, nuestro Sustentador, y a medida que desarrollemos esta cercanía, ar Rahman, el infinitamente compasivo, traerá gozo y facilidad en nuestros corazones.

Te deseo un mes bendito, lleno de abundancia espiritual y salud corporal.

 

Saimma Dyer es una editora infantil y directora de proyectos freelance. Cuando no está ocupado organizando eventos interconfesionales, ella puede ser encontrada explorando lo divino femenino y cómo ser una feminista sufí @SaimmaDyer

La naturaleza de la oración/la súplica

Por el Shaikh Kabir Helminski
Fuente: THRESHOLD SOCIETY NEWSLETTER
Traducción: Maryam Khadiya

La oración es el proceso en el que despertamos nuestras cualidades divinas latentes enfocando  nuestras ondas cerebrales. El poder de la oración viene de los nombres divinos que están latentes en nuestro ser. La oración de un Profeta para su pueblo es una oración inmensa; acaso, es como si todo el pueblo hubiese orado a través suyo. La Unidad brinda fuerza: “Cuando tres personas se reúnen y oran, Dios no rechaza su oración.” Abu Nu’aym.

Algunos dicen que Dios conoce nuestras necesidades, pero también hay hadices que dicen:

“Pide todo a Allah, desde la correa de tu caballo hasta el pasto de tus ovejas.” Tirmidhi

“Pide de la bondad y generosidad de Allah porque a Allah le gusta ser requerido”. Tirmidhi

“En verdad, Allah ama a sus siervos que oran con persistencia.” Tirmidhi, al Hakim

También vale la pena mencionar que existen lugares óptimos para la oración, la Meca, Medina, la Mezquita de Ayyub Sultan,  el Huzur de Mevlana, la Turbe de Shams, lugares donde la energía de la persona allí enterrada o el campo magnético de la localización  particular se agrega a la vibración de la oración.

La oración más eficaz es la oración que surge de nuestra esencia después de que el falso yo, la identidad del ego, ha sido borrado. El siguiente factor importante es persistir en la oración. Nunca imagines que la necesidad de persistencia significa que lo Divino no te está escuchando.

Encuentro con Mujeres Notables     

Por Maryam Khadiya

En un mundo signado por la dualidad, la divergencia de tratar de comprender la vida buscando la Unicidad, alcanza hasta lo más primordial en el desarrollo humano además de su Esencia Divina, la valoración del rol de lo femenino y lo masculino.

En senderos como el Sufí, son innumerables los ejemplos de Profetas y Awliyas, hombres de una fe inquebrantable pero pocas veces se rememora la vida de las mujeres cuyos ejemplos les valió el nombre de las “Cuatro Notables”, Asiah, la esposa del faraón, Maryam, la madre de Isá, Khadiya, la esposa del Profeta Muhammad, Fatima Al Zahrah, la Hija del Profeta, quienes marcaron un antes y un después en la historia del Islam, para todos y cada uno de sus protagonistas.

El tiempo muestra que hombres y mujeres son complementarios, lo Sagrado en cada uno al reconocerse y aspirar a compartir el objetivo de la Unidad, les abre la puerta para completar su propio camino de individuación. Es por ello que se torna necesario acudir a los modelos que aclaran  el camino a seguir, que nos permiten persistir a pesar de los obstáculos, sin perder la fe.

 “Y así fue para Asiah. ¿Cómo imaginar un Dios sin misericordia, sin clemencia? ¿Cómo quitar de su retina esa fe incorruptible, esa entrega sin límites al Dios de Moisés que demostraron no abandonar hasta la misma muerte?

Cuando la Verdad llama a tu corazón, nada ni nadie puede interponerse, como un caudaloso río que no interrumpe su paso ante ningún obstáculo hasta alcanzar el mar del Amor. Asiah no podía negar lo que su alma clamaba, y fue entonces que proclamó su fe a Dios.” (*)

 Es en la mujer en quien Allah deposita el cuidado de una nueva vida, y es a los pies de la madre donde se encuentra la puerta al paraíso, de allí su valía, y es Maryam quien simboliza esa esencia maternal.

 “Maryam creció junto a su hijo, ambos eran tiernos, eran niños. 

A nadie podía sorprender verlos jugar, reír. A nadie podía no emocionar, verlos orar y dar gracias a Allah juntos, como la primera estrella acompaña a la luna en el atardecer. 

Y un día, Maryam descubrió en los ojos de Isá, al hombre, que como ella en su debido momento, debía cumplir aquello para lo que había sido enviado: enseñar la Escritura y la Sabiduría, la Torá y el Inyil. Ser un mensajero para los hijos de Israel.” (*)

Compartir un camino, ser apoyo, sostén, sin importar cuán difíciles fuesen las pruebas, ese es el ejemplo de Khadiya, confiar plenamente en Allah y su esposo el Profeta del Islam.

 “Khadiya, veía a Allah en la misión de su Mensajero, y dedicó su vida a Su servicio, y fue por ello que recibió la bendición de ser la primera en escuchar la Revelación de labios del Profeta Muhammad, aprendió el ritual de la ablución, para que todo lo que escuchase, dijese, tocase, fuese agradable a su Creador, y sólo pudiese percibir el perfume del paraíso, cada vez que en humildad tocara el suelo con su frente en adoración. 

Y cuando llegó el momento, ni un instante antes, ni un instante después, en el que debía revelarse las enseñanzas a todo el que quisiese oír, Khadiya no dudó en exclamar públicamente: 

– “Doy testimonio de que no hay otra divinidad fuera de Allah y doy testimonio de que Muhammad es el Mensajero de Allah” – 

Alzo la mirada,  buscó los ojos de su esposo, y se vio reflejada en ellos. Sólo se puede expresar el verdadero amor, con los actos, Khadiya así lo entendía, y eso la convirtió en la primera creyente en manifestar la Shahada, en ser la primera musulmana.” (*)

 Y de la noble esencia de Khadiya y el Profeta Muhammad, nace Fatimah Al Zahrah, hija ejemplar, nadie más semejante a su padre en nobleza, calma y elocuencia.

 “El Profeta, disfrutaba junto a sus nietos y su familia.

Cuando la inteligencia y la elocuencia se conjugan, la sabiduría es la guía para medir el poder de la palabra, la Verdad era la rectora de sus dichos, de sus labios sólo brotaba la bondad, y sus silencios enaltecían sus palabras ya que eran las justas para el momento justo. Fatimah, enseñaba con su ejemplo, con sus actos de generosidad para con los que menos tenían, aun cuando fuese ella y su familia la que se postergase. Su esencia, era la del Mensajero de Allah, su Luz sólo podía subsistir de la mano de su amor incondicional. 

Los ángeles eran testigos de su naturaleza gentil, y de su sensibilidad profunda que la hacía vulnerable ante un medio difícil y hostil.” (*)

La influencia de este legado femenino demuestra su llamado a la Unidad a través de la riqueza que es capaz de impregnar como principio catalizador en el ámbito masculino que actúa para con ella de manera receptiva, en una inversión de espacios que difiere de los paradigmas que rigen hoy la visión material de la existencia.

 

(*) Extractos de: Encuentro con Mujeres Notables del Islam. Autora: Nancy Estela Díaz, Editorial: Libro Luminoso.

Poema

Por Kabir Helminski
Fuente: The Threshold Society
Compilación: César Hernández
Traducción: Maryam Khadiya

Un poema del Shaikh Kabir, inspirado por Ummi Sinan (C. 16)

 

Hay una ciudad del corazón

hecha de nada más que

rosas, rosas, rosas.

 

Todos compran y venden allí,

y los regalos que ellos dan son

rosas, rosas, rosas

 

La rosa blanca está junto

con la rosa roja en el jardín

y ninguna espina las daña.

 

Las olas del océano

y las nubes en el cielo son

rosas, rosas, rosas.

 

Mi corazón está girando allí.

La espiral y el eje

son la rosa, la rosa.

 

Y la Rosa tiene una puerta

mantenida abierta por los Santos.

Vamos a estar con ellos, estar con ellos.

 

Hay un misterio para nosotros

en el sufrimiento y en la alegría.

Todo es rosas, rosas.

Luz sobre Luz

Por: Maryam Khadiya

“Eres más precioso que el cielo y la tierra,
¿Qué más puedo decir?
No conoces tu propio valor”

Fihi Ma Fihi. Discurso nº 4 , Mawlana Jalaluddin Rumi .               

 

Cuantas veces me he encontrado tratando de comprender desde la “razón” los hechos que me suceden como individuo y como miembro de la “humanidad”. Esa sensación de dualidad, en la que la fe hace a la certidumbre de que todo es tal y como debe ser, que lo que deba ser será, Kun faya kun; y por el otro lado entender el “para qué” de lo que nos sucede, en un mundo con diferencias diametrales, de pobreza extrema y lastimosa ostentación, donde hemos perdido el respeto por el regalo divino de esta Tierra, donde lejos de unirnos, todo parece separarnos aún más.

Y esa necesidad de “buscar” una respuesta, es tal vez la que nos mueve a dar el primer paso en el largo camino de transformarnos de “seres racionales” en “seres humanos”.

Esa urgencia por encontrar un sentido, es el que poco a poco nos lleva a buscar “conocimiento” donde sea que este esté, tratando de encontrar una Luz que nos oriente hacia las respuestas que necesitamos. Al principio, buscamos fuera, para luego tratar de “conocernos”, de ver quiénes somos, y con arriesgada sinceridad, descubrirnos, abrirnos pasos entre nuestras miserias humanas, encontrarnos con nuestras sombras, nuestros miedos, nuestro ego.

Y como quien viaja en la oscuridad, poco a poco, las respuestas afloran, cuando la razón se duerme, y despierta el corazón. La ilaha illa Allah, no hay más Divinidad que Dios, quien en su absoluta sabiduría, no deja nada al azar, nada es casual, nada es accidente, todo tiene un sentido profundo, concreto, que responde a un propósito, que nos compromete como Humanidad.

 

“Le ofrecimos la Verdad a los cielos,

la tierra y las montañas,

ellas se rehusaron a cargarla y estaban temerosas de ella,

pero los Humanos  la cargaron.

Seguramente ellos son imprudentes y pecadores.

Entonces, a la gente le ha sido dada una tarea, y cuando ellos la realizan por completo, todos sus pecados e imprudencia son disueltas. “

Fihi Ma Fihi. Discurso nº 4 Mawlana Jalaluddin Rumi    

 

Sinceridad con nosotros mismos, fe y confianza plena, amor, son nuestras principales herramientas en esta tarea que nos ha sido encomendada.

Cuando aprendamos a amarnos a nosotros mismos, con nuestros defectos y debilidades, cuando el ego se nos presente y en lugar de rechazo lo recibamos con comprensión, así como caen los pétalos de las rosas dejando al descubierto el “vacío” que contiene la “esencia”, así, paso a paso reconoceremos y dejaremos caer cada velo que nos separa del Amor.

En tiempos como los que vivimos, en los que mantener la fe resulta difícil, solo podemos buscar la luz escondida en todo lo Creado, en todo lo que acontece a nuestro alrededor, ese pequeño resquicio que Dios abre para cada uno de nosotros.

Cuando la flecha va a ser disparada a su blanco, la cuerda se tensa, la visión se vuelve precisa y clara para no perder el objetivo, los músculos duelen mientras el brazo retrocede cada vez más acompañando la resistencia del arco, hasta que se alcanza el momento en que arco, flecha, arquero se reconocen como Uno, y en un fugaz movimiento, se produce el lanzamiento, cuya meta no es más que la concentración y la confianza en que esta puede ser alcanzada por la flecha.

Del mismo modo, cada uno de los miembros de la Humanidad, estamos en uno de los momentos de mayor tensión, si logramos ver la oportunidad que nos brinda el Amor,  conocernos para conocer a nuestro Señor, y reconocerlo en todo lo Creado, sólo podremos ver Luz sobre Luz, ver con el corazón.

Será entonces cuando la Misericordia, Al Rahim, cobra completo sentido y se muestra en su total magnificencia. Viene a saciar nuestra necesidad de la gracia especial que consiste en la felicidad eterna, como lo indica Ibn Al Arabi.

El atributo de la Misericordia, se abraza con todo bien que no conlleva implícito el daño, y a su vez con todo daño aparente en cuyo interior hay un bien. Aprender a descubrirlo nos pone en la tarea de ser nosotros mismos quienes nos revistamos de este atributo, cada vez que en conciencia nos ofrezcamos a Ser, cada vez que digamos bismi-llāhi r-raḥmāni r-raḥīm, comprometiéndonos a hacer una acción en el nombre de Dios, el más Clemente, el más Misericordioso, conectarnos con la Divina Presencia en cualquier circunstancia de nuestras vidas.

Tal vez, haya llegado el momento. Sólo Allah lo sabe.

Kun faya Kun.

 

 

 

El corazón saludable

Por Shaykh Kabir Helminski
Fuente: Threshold Society
Compilación: César Hernández
Traducción: Maryam Khadiya

 

El corazón saludable requiere la nutrición de los alimentos espirituales. Cuando el corazón está sano, sus deseos serán sanos. Muhammad dijo: “El corazón de los fieles es el trono del Misericordioso.” Cuando el corazón se alimentó sólo de los deseos de la existencia física, es privado del alimento de vida y sus propios deseos se convierten en menos sonoros, más enfermizos.

La Sabiduría Sufi ofrece varios remedios tradicionales para un corazón enfermo. Uno de ellos es el contemplar el significado de los Libros Sagrados revelados y las palabras de los Santos, ya que estos realizan una acción sobre el corazón, quitan sus ilusiones, curan sus enfermedades, restauran su fuerza.

Otra cura para el corazón es mantener el estómago vacío. Muhammad dijo que un exceso de comida endurece el corazón. El ayuno es lo contrario de las adicciones, sutiles y no tan sutiles, con que las que adormecemos el dolor del corazón. Cuando a través de ayuno exponemos el dolor del corazón a nosotros mismos, nos volvemos más emocionalmente vulnerable y honestos. Sólo entonces el corazón puede ser sanado.

Mantener una vigilia de la noche hasta amanecer es una práctica que es desconocida fuera de la cultura islámica, pero ha sido un pilar de los sufíes. Se ha dicho que en la madrugada antes del amanecer “los Ángeles se aproximan a la tierra”, y nuestras plegarias pueden recibir mejor respuesta. Otra explicación es que en estas horas de la madrugada la actividad del mundo se ha reducido al mínimo, la atmósfera psíquica se ha vuelto silenciosa, y que somos más capaces de llegar a las profundidades de la concentración a nuestro propio inconsciente.

Por último, mantener la compañía de aquellos que son conscientes de Dios puede restaurar la fe y salud al corazón. “Los mejores entre vosotros son los que cuando se ven recuerdan a Dios.”

 

Extracto del libro: The Knowing Heart de Kabir Helminski