La coherencia de nuestras almas

Por Shaikh Kabir Helminski
Fuente: The Threshold Society
Traducción: Maryam Khadiya

 

La esencia de nuestra práctica

Ponemos un gran énfasis en ser — la calidad de atención y presencia que practicamos. Ser es nuestra capacidad de estar despierto con toda atención y un corazón abierto.

 Ser es también la fuente de coherencia.

Ser es nuestra capacidad de conectar lo trascendente con lo concreto. Lo que está sucediendo justo delante de nosotros — la interacción de las personalidades, los requisitos del mundo físico y todos nuestros pensamientos y sentimientos — visto desde la perspectiva espiritual, vista desde el ojo de Dios, conocida a través de la mente de Dios.

¿Qué es la coherencia y por qué es importante?

La coherencia es un aspecto de la Realidad Divina que incorporaremos cada vez más.

Nuestra tradición nos ofrece prácticas y ceremonias de la coherencia: Salaat, sema, así como muraqaba, meditación y adab. A veces, también, la coherencia es consolidada al estar a solas, en un silencio reflexivo.

La coherencia de la comunidad puede facilitar la experiencia de lo divino. Como una configuración de antenas o transmisores en fase, nuestra vibración se consolida más allá de la capacidad de cualquier individuo. A través de esta vibración común se nos da una prueba de lo divino que muy rara vez sería experimentada solo.

No sabemos cuánto nosotros, nuestras almas, están atrapados en una matriz de falsa realidad. Muchas influencias se combinan para crear esta falsa realidad: sistemas de falsa creencia, propaganda política, el consumismo y aspectos negativos dentro de nosotros mismos.

Lo que llamamos Islam, Iman y Ihsan sólo cobran vida a través de la marifa del nafs y al Haqq, la gnosis de la uno mismo y la realidad. En otras palabras, nuestra liberación es a través de conocernos a nosotros mismos desde la perspectiva de lo Real.

No creo que este marifa sea una experiencia meramente mental. Necesitamos un cierto ilm (conocimiento o ciencia) para prepararnos de verdad marifa, pero marifa es esencialmente del corazón.

Remembranza de Dios

Nuestro primer Murshid, Suleyman Dede, una vez dijo: “para llegar a ser humanos, necesitamos estar siempre en la presencia divina — ser consciente de Dios, a sujetarlo en nuestros corazones. Cuando un ser humano realiza zhikr, su espíritu, su corazón comienza a abrirse. Su inteligencia se vuelve más refinada y más expansiva. Sus cuerpos se convierten en más saludables. Se produce una condición bella — similar a la que es provocada por la buena música. El ser entero se abre como una flor y el secreto divino — las cosas que no se podían entender o conocer antes, se te comienzan a revelar. Por esta razón es necesario hacer zhikr. Para los seres humanos, es una cosa muy buena.”

Si aprendemos a observar profundamente nuestra propia experiencia, podremos reconocer más y más los estados en que somos incoherentes, ansiosos, distraídos. Y también podemos reconocer los estados en los que estamos centrados, conscientes, en el estado de presencia y plenitud.

El origen de la incoherencia es cuando el ego, el falso yo, se afirma como si fuese un Dios, como si pudiese doblar la realidad a su voluntad. Crea así una distorsión dentro del campo que produce desarmonía y sufrimiento. Lo hace de maneras grandes y pequeñas, en ambas una trivial y trágica escala.

Sufrimiento de la incoherencia

Una de las formas más comunes de sufrimiento que vemos a nuestro alrededor, y dentro de nosotros, es la dificultad de alcanzar la totalidad o la coherencia. Un ejemplo de esto podría ser: Quiero esto, pero también quiero eso, y no puedo decidir entre ellos, porque no estoy seguro de lo que realmente quiero. Otro ejemplo podría ser: tomar una decisión para hacer una cosa, y luego cambiar de opinión, y entonces no estoy seguro de sí debería haber continuado lo que estaba haciendo en primer lugar, o tal vez debería estar haciendo algo totalmente diferente. Este tipo de dispersión no sólo afecta a la toma de decisiones, sino que también afecta nuestras relaciones, nuestras creencias, nuestro trabajo y, de hecho, todos los aspectos de nuestras vidas.

Una de las lecciones que una verdadera espiritualidad puede enseñar es el valor y la posibilidad del compromiso. La esencia de esto es: comprométete al camino y el universo se levantará para apoyarte.

Pero antes de este compromiso, un compromiso que requiere sinceridad, conocimiento y fe, haríamos bien en considerar algunos pasos realistas que podrían estar más dentro de la gama de nuestras posibilidades.

La coherencia de focalizar la atención

Puede haber muchas maneras para que los seres humanos lleguen a ser más coherentes, pero fundamentalmente tienen que ver con agudeza única, una atención focalizada.

Esta atención focalizada no es necesariamente un estado introspectivo de atención, de hecho puede ser una atención que permite la apertura en vez de constricción.

Coherencia vibracional

Esto implica el ritmo y la armonía. En otras palabras la coherencia es una manera un fenómeno musical, tal vez es por eso que la música ha sido esencial para nuestro camino sufí.

Una propuesta más profunda es que el amor en sí mismo es el estado más coherente en la existencia fenoménica. Cuando estamos en un estado de amor, somos coherentes y traemos coherencia al mundo.

La incoherencia del mundo postmoderno

La cultura posmoderna es un fenómeno profundamente incoherente. Es el resultado del colapso de la coherencia, un sentido coherente de la verdad, una perspectiva metafísica objetiva, y el mejor de los valores tradicionales que estaba en armonía con una perspectiva física.

Lo que tenemos en su lugar, es una cultura sin un centro, fundamentalmente cínica hacia todas las proposiciones de la verdad. En el mundo posmoderno no hay ninguna verdad objetiva, sólo verdades personales y estos se creen que están basados en prejuicios de clase, origen étnico, afiliación religiosa y otras formas de condicionamiento.

Desde la perspectiva espiritual del Sufismo, el prejuicio y la opinión es reconocida por lo que es: el Reino del ego fragmentado, incoherente ser gobernado por prejuicios personales y sociales. Sin embargo, la verdadera espiritualidad ofrece la posibilidad de despertar de estas limitadas perspectivas y prejuicios personales.

El primer paso en este proceso es para recuperar la atención que ha sido esparcida en el mundo exterior y a través de un sinfín de preocupaciones internas. Este nuevo encuentro de nuestra atención es un movimiento contracultural, porque nuestra cultura posmoderna consiste principalmente en un comentario cínico sobre todas las perspectivas… comentarios de varias personas, estilos sociales, artefactos culturales. Nos tomamos nada en serio, porque no reconocemos ninguna verdad fundamental: sólo la relatividad de todas posturas culturales. En cierto modo esto es una ruptura libre de falsas perspectivas, máscaras sociales, identidades superficiales, pero sin el reconocimiento de cualquier ser fundamental o alma.

La coherencia en un grupo aumenta por el estado de coherencia de cada individuo, participando en actividades coherentes (Salaat, zhikr, música, ceremonia), especialmente aquellas actividades que están armonizadas por el ritmo, tono y expresión corporal.

La solución a este estado social de incoherencia sólo puede ser una verdadera práctica espiritual. Prácticas como la meditación y la atención plena pueden contribuir a la coherencia, despertando un punto de observación dentro de nosotros mismos, permitiéndonos ver nuestra incoherencia, y eventualmente dando lugar a un estado de relativa paz y coherencia. Las posturas de la oración ritual, que culminan en la sumisión de la Sajda (postración), pueden potencialmente unificar al individuo con un profundo sentido de coherencia. Asimismo, el zhikr es una práctica poderosa para unificar todas nuestras facultades, capacidades y atributos a través de una coherencia vibracional.

Un ser humano coherente refleja una fuerza de ser, una radiación de bendición, un poder de intención. Un ser humano incoherente vive en un estado de auto-contradicción, duda, cuestionamiento, hipocresía, duplicidad, inseguridad.

El amor es el último estado de coherencia porque unifica al individuo con la realidad última del campo de la existencia. Los Estados negativos como el miedo, el resentimiento, la arrogancia y el egoísmo representan un desorden del campo. Estos Estados negativos conducen a la desarmonía en nuestras relaciones y, finalmente, nos dejan en guerra con nosotros mismos. La coherencia se ve perturbada por la autoafirmación egoísta. La humildad que el amor engendra es un atributo divino, borrando las fuerzas distorsionadoras del egoísmo. Prácticamente hablando, el amor es un magnetismo del corazón que engendra un orden coherente de todas nuestras facultades humanas.

Anuncios

Llegar a conocer el pozo profundo de tu propio ser es mejor que perseguir las promesas del mundo. ~ Rumi

Por Ajoy Datta [Londres]

Fuente: The Threshold Society
Traducción: Maryam Khadiya

El aumento de la liberalización económica e individual juntas han significado que cada vez más se espera que nos manejemos a  nosotros mismos y a nuestras relaciones como si fuéramos una empresa. Al parecer simplemente no somos lo suficientemente buenos como somos. Posteriormente debemos valorarnos como un producto y actualizarnos cada año. Necesitamos tomar soluciones desde el lugar de trabajo (tales como listas de rendición de cuentas, las sesiones y los objetivos de la marca) y transferirlos al hogar. Necesitamos tratar nuestras relaciones como si fuesen un negocio. Y debemos convertir nuestras experiencias en una marca interconectándonos y la promocionándonos.

Somos alentados a tener metas personales así como contamos con objetivos de rendimiento en el trabajo. Nos hacemos flexible y complaciente, con la ayuda de un arsenal de accesorios y dispositivos. Nos obsesionamos con la mejora de nuestra salud y nuestro cuerpo. Nos Digitalizamos  y optimizamos con circuitos de adaptación.  Contratamos entrenadores personales e instructores de la vida. Nos sentimos obligados a ser lo  ‘mejor que podamos ser’ y a no ‘conformarnos con nada menos’. Y somos totalmente responsables de nuestro propio futuro. Por lo tanto, si somos marginados, pobres o fracasados es porque no hemos asumido responsabilidad personal o hemos tomado las decisiones equivocadas.

¿En qué resulta todo esto? Una atención fragmentada, hiperactividad, pasividad, agotamiento, ansiedad, soledad y depresión – con poco espacio para hablar sobre algo de esto. Perdemos el sentido de ser arraigado, de pertenencia. Nos volvemos desconfiados y envidiosos de los demás, al sernos dicho que dependemos sólo de nosotros mismos. Evitamos el contacto visual y la comunicación cara a cara, reduciendo nuestra capacidad de empatía. Y perdemos nuestra capacidad de participar con otros en el proceso desordenado, a menudo difícil, de estar en relación con otros.

La pregunta que necesitamos realizarnos a nosotros mismos no es lo que queremos lograr en cinco años sino, ¿cómo podemos nosotros más plenamente comprometernos con nosotros mismos y con la gente que nos rodea en el ‘aquí y ahora’? ¿Cómo podemos ser más creativos, inventivos e improvisados como la vida y el mundo que se desarrolla alrededor y dentro de nosotros? Y ¿cómo nos comprometemos con la energía masculina y femenina que reside profundamente en nosotros?

Las respuestas parecen residir en saber que es suficiente estar como estamos y hacer contacto con nuestro propio ser. No necesitamos embarcarnos en un proyecto de desarrollo personal o contratar un instructor de la  vida. No somos una gota en el océano, pero como un fractal, somos la gota que contiene el océano. Como el Shaikh Kabir dice “el bienestar, la belleza y el amor que buscamos fuera de nosotros están en realidad dentro” y… “sin Ser, nuestra actividad se convierte en caótica, delictual, sin propósito y un desperdicio.”

Pero ‘Ser’ es no tratar de ser ‘bueno’ o ‘recto’, sino ser auténticos, sinceros y valerosamente presentes en este y cada momento subsiguiente. Es ver la  existencia cotidiana como una realización sagrada donde uno tiene la intención de dar cada paso conscientemente, sin esfuerzo, espontáneamente y con destreza. Para experimentar lo sagrado de la vida cotidiana, el ojo del corazón necesita estar abierto. Es el corazón y no el intelecto o los sentidos lo que es perceptivo de esta sacralidad.

Abrir el ojo del corazón requiere el vaciado de sí mismo, para crear un espacio de pensamientos y sentimientos. Requiere ser capaz de activar y dirigir  una atención más refinada a voluntad. Es una experiencia de estar en unidad con el Todo, una experiencia que puede realizarse a través de prácticas tales como ayuno, oración, meditación, zhikr, cantar, dar vuelta, tocando un instrumento musical, la contemplación y el servicio, así como por estar dentro de un marco de cortesía, ética y participación en una vida socialmente útil. A través de esta práctica cotidiana, más fácilmente podemos llegar a ser la expresión del amor a la que estamos destinados a ser y podemos abrazar nuestra autenticidad, nuestro verdadero ser. Como dice Rumi, “ser como te manifiestas, o manifestarte como eres”.

Paradójicamente, es más probables que lleguemos a conocer nuestro verdadero ser y a ser más plenamente humanos a través de la relación con los demás. Como dice el Shaikh Kabir, no podemos madurar por nosotros mismos, tenemos que aprender de la experiencia de los demás: necesitamos a otros para mostrarnos a nosotros mismos y para ayudarnos a llegar a ser completos. Las relaciones son el espejo donde nos vemos como somos. Es en la relación que podemos llegar a conocer nuestras reacciones, nuestros prejuicios, nuestros miedos, nuestras ansiedades, nuestras tristezas, nuestro dolor y nuestras quejas. Estar en un grupo alienta a traer a la superficie obstáculos emocionales difíciles dentro de un contexto de confianza y afecto.

Hay algo que aprender aquí de Secuoyas Gigantes. Pueden alcanzar los 350 pies de altura y pueden pesar hasta 500 toneladas, vivir durante siglos y pueden soportar fuertes vientos, terremotos, incendios tormentas e inundaciones prolongadas. Pero sus raíces descienden sólo aproximadamente diez pies. Los árboles crecen muy juntos y debajo de la superficie sus sistemas radiculares se entrelazan con los de los demás a su alrededor, como una comunidad de personas con sus brazos entrelazados. Juntos se aseguran que juntos pueden soportar golpes importantes y que hay un montón de nutrientes para promover el crecimiento continuo. Como en el caso de estos árboles, otras personas (ya sea en este mundo u otro) son importantes para nuestra propia existencia y la maduración.

Esto es especialmente así en una relación íntima. Como John Welwood dice la relación (con todos sus choques y sorpresas) “proporciona un fermento que permite una profunda transformación a través de la que nos obliga a seguir despertando, soltando ideas preconcebidas, ampliar nuestro sentido de quiénes somos y aprender a trabajar con los diferentes elementos de nuestra humanidad”. No es de sorprender entonces que el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sobre él, haya dicho que el matrimonio es la mitad de la fe. Pero, como decía Rainer Maria Rilke,  que un ser humano ame a otro: “es la quizás la más difícil de todas nuestras tareas… el trabajo para el que todos los demás trabajos no son sino la preparación”. Hacer contacto con nuestro propio ser, entonces, puede ser la clave, pero está lejos de ser sencillo…

~ Ajoy Datta es un Derviches Mevlevi de Londres. Es investigador, escritor y facilitador en el sector del desarrollo internacional con un enfoque en la transformación de individuos, grupos y sociedades.

Llegar a ser como el cielo

Versión de Camille y Kabir Helminski

Fuente: The Threshold Society

Traducción: Maryam Khadiya

 

“Lo que está embebido en jugo de uva adquiere el sabor de la uva.

Ya sea de zanahorias o manzanas o membrillos y nueces,

podrás degustar en ellas el delicioso sabor de la uva.

Cuando tu conocimiento se impregna en la luz de la fe,

Entonces la gente rebelde recibirá luz de él.

Cualquier cosa que digas será luminosa,

Porque del cielo nunca llueve más que agua pura.

Llega a ser como el cielo. Llega a ser como la nube y vierte and lluvia:

El surtidor vierte, también, pero no puede producir la lluvia.

El agua en el surtidor es prestada;

el agua de la nube y el mar es original.

Tu pensamiento y razonamiento se asemejan al surtidor;

la inspiración y la revelación son como la nube y el cielo.

El agua de lluvia genera todos los colores del jardín,

mientras que el surtidor causa disputas con sus vecinos”.

 

~ Mevlana RUMI:–Mathnawi V: 2486-2493

Versión de Camille y Kabir Helminski

Rumi: Joyas del Recuerdo

Libros del umbral, 1996

 

La Idea del entrenamiento espiritual

Por Shaykh Kabir Helminski
Traducción: Maryam

El sufismo se basa en ciertas premisas que no son familiares,  si no extrañas, a nuestro entorno contemporáneo en el que realidades trascendentes han sido relegadas hasta ahora a un segundo plano de la vida en el que efectivamente son ignoradas:

La primera de ellas es la idea de que el alma misma necesita ser educada y entrenada. El alma necesita conocimiento y práctica en áreas como la conciencia, atención, voluntad, relación, servicio y adoración. En el mundo moderno no se reflexiona mucho sobre el alma, y mucho menos sobre su desarrollo. Podemos estar dispuestos a gastar años y decenas de miles de dólares para recibir formación profesional y sin embargo resistir a la idea de tomar tiempo para un retiro de una semana.

El segundo principio importante del Sufismo es que esta educación y formación es mejor llevada a cabo en conjunto con otros, no sólo por conveniencia, sino debido a las oportunidades de conocernos a nosotros mismos a través de la relación y la calidad de la energía que es generada y compartida en un grupo. Leemos un libro ocasional sobre espiritualidad y formarnos nuestras propias convicciones internas, pero rara vez nos comprometemos con el proceso de la educación espiritual y su transformación.

El tercer principio es que hay personas que tienen experiencia y conocimiento en esta área, y que pueden estar facultadas a través de un linaje espiritual para proporcionar sabiduría, dirección e inspiración. Nos resistimos a la idea de esa relación porque las relaciones exigen algo de nosotros: honestidad, compromiso, cambio. Incluso si nos consideramos en un camino espiritual, se comprometerían más bien a una técnica, como la meditación, que conserva nuestra imaginaria autonomía y libertad, en lugar de una relación y una familia espiritual.

Por supuesto, hay muchas buenas razones por las qué deberíamos ser escépticos sobre la gente que se constituye a sí misma como maestros espirituales y como grupos que  hacen proselitismo o tratan de reclutar a miembros. Los caminos espirituales reales pueden tratar de ofrecer conocimiento a las sociedades en las que existen, sin embargo, porque confían en una mayor orientación, nunca buscan los miembros simplemente para aumentar su número. De hecho ha sido un principio consciente que el camino existe para servir a aquellos que lo eligen, aunque esto era en las sociedades con bastante educación general para conocer el propósito de la “tariqa”, o del camino.

Como la transformación espiritual no es una forma de condicionamiento, no puede lograrse sólo a través del intercambio de información y de técnicas. La dimensión espiritual de ella es más misterioso, más creativa, más impredecible. No importa qué tipo de programa de formación está concebido, no puede garantizar que sus egresados habrán alcanzado la libertad de uno mismo, el amor a otros seres humanos y el amor sincero de Dios. Y esto es lo que entrenamiento Sufi  tiene como objetivo.

Fragmento de: El corazón sabio por Kabir Helminski

Ramadán: Desnudos y vulnerables

ayunomev.jpg

Por Kabir Helminski

Originally published in Facebook by The Threshold Society (August 10, 2015)
Translate by: Maryam Khadiya

Como alguien que inició el camino del Islam en mis tempranos 30s, mi primer ayuno de Ramadan fue una experiencia para la que no estaba preparado. A diferencia de aquellos criados en hogares islámicos, yo estaba más o menos desprovisto de la ayuda de la comunidad y la autodisciplina personal para entrar en ayuno con plena gracia.

El hambre físico era sólo una parte de esta nueva experiencia. Por un tiempo, me encontré como un armadillo fuera de su caparazón: desprotegido, emocionalmente desnudo y vulnerable. La dimensión espiritual del ayuno excedió cualquier expectativa que tenía. Experimenté una nueva sensibilidad y ternura. La gente que conocía que estaban pasando por la misma experiencia informaba similares sensaciones.

El primer año fue el más difícil. Necesitaba descargar un montón de basura emocional. En una conversación con un amigo que recientemente había dejado de beber alcohol, pude ver ciertas similitudes. De los alcohólicos a menudo se dice que son unos auto medicados. Cuando se retiran los efectos anestésicos del consumo habitual, toda una gama de experiencias emocionales reprimidas aflora. ¿Podría ser, me preguntaba, que ese alimento tuviese un efecto adormecedor? ¿No sería que las personas consumen también alimentos para cubrir inseguridades y ansiedades?

¿Podría ser que el ayuno de Ramadán estaba tirando hacia atrás el velo anestesiante de nuestro consumo habitual, exponiéndonos a lo que se encuentra debajo?

Si esto resultaba cierto, entonces el ayuno es como un síndrome de abstinencia. Además, así el ayuno una vez al año se convertiría en la oportunidad de procesar una gran cantidad de emociones no digeridas, y así purificar el corazón.

Después de todo, el Profeta Muhammad dijo, “la comida excesiva insensibiliza el corazón.”

Cuando ayunamos, nos exponemos a nuestro propio estado emocional y nos volvemos más vulnerables y honestos con nosotros mismos. Ramadán, entonces, contribuye a la salud psicológica en general.

“El ayuno es el pan de los profetas, el bocado de los Santos,” solía decir un profesor mío.

El ayuno es la meditación del cuerpo, igual que la meditación es el ayuno de la mente. Ayunar ayuda al cuerpo a purificarse a sí mismo de las toxinas que se acumulan a través de las impurezas de los alimentos y digestión incompleta. El Ayuno, siempre y cuando no sea excesivo, se basa en una relación positiva con el cuerpo, ya que suaviza las cargas del cuerpo. La Indulgencia ya sea en alimentos, bebidas embriagantes o placeres, es una forma de crueldad hacia el cuerpo debido al precio que el cuerpo debe pagar por los llamados placeres.

La purificación deja al cuerpo, especialmente al sistema nervioso, en un estado más sensible. El hambre reduce la necesidad de sueño y aumenta la vigilia.

Comer hasta llenarnos endurece el corazón, mientras que el hambre abre el corazón y aumenta la separación de las preocupaciones materiales. Nos volvemos más libres de las necesidades, calificados por el nombre de Dios, el Autosuficiente, Al Qayyum.

 

El ayuno ha sido un catalizador para despertar en todas las tradiciones sagradas. El gran poeta Sufi Rumi, por ejemplo, nos recuerda: “Qué dulzura se esconde en el vacío del estómago. Somos como laúdes, nada menos. Si la caja de sonidos está rellena por completo, no hay resonancia. Si el cerebro y el vientre entran en combustión limpia con el ayuno, a cada momento una nueva melodía surge del fuego.”

Con el tiempo, llegué a comprender los regalos del mes de Ramadán. Y también he aprendido algo sobre estos regalos a través de amigos.

En una reunión de musulmanes estadounidenses, una vez dejé planteada la pregunta, “¿qué han aprendido del ayuno?”

Un padre de tres niños dijo: “el ayuno desarrolla mi conciencia porque ayuno en secreto, así como en público.”

“Durante Ramadán, me siento transparente. Mi mente está más clara para reflejar, mi cuerpo se siente liviano”, me dijo un artísta.

“Me ayuda a escuchar algo más profundo. Descubrí que hay un poder de gobierno interno dentro de mí. He llegado a valorar el escuchar eso, lo que es tan difícil a veces,” comentó un analista de inversiones.

Un periodista dijo, “enseña paciencia y altruismo. Pacientemente se soporta una privación, nos sensibilizamos ante el sufrimiento de los demás y por lo tanto somos capaces de escuchar sus necesidades “.

La esencia del sacrificio (del latín “hacer Santo”) es renunciar, apartar del momento presente algo bueno,y así energizar nuestro amor de Dios, despertar la posibilidad de estar más en contacto con una realidad espiritual.

Cada año, siento al tren de Ramadán acercarse, y me doy cuenta de que es una vez más tiempo para dar un paseo. Cuando abordo, me encuentro en la mejor compañía y bien provisto.

Paso la noche con mi Señor: Él me da alimento y bebida. El hambre es el alimento de Dios por el cual revive los cuerpos de los sinceros (siddiqs). En el hambre la nutrición de Dios los alcanza.

 

5 maneras de experimentar el Ramadán sin ayuno

Por Saimma Dyer

‘Islimi en’ © Lateefa Spiker

Fuente: The Living Tradition

Traducción: Maryam Khadiya

Una enfermedad crónica me ha impedido ayunar desde hace ya un número de años. Inicialmente sentí que estaba perdiendo el Ramadán porque no lo estaba haciendo ‘correctamente’. Fui a los extremos – llenando el mes con extraordinarias intenciones para “maquillar” que no podía ayunar. A medida que pasan los años estoy aprendiendo cómo experimentar  Ramadán más allá de las formas exteriores y cultivar un aprecio más profundo de la esencia de este bendito mes.

  1. Desarrollar la gratitud

Desarrollar gratitud por todo lo que te impide participar plenamente – esto ha sido increíblemente difícil  de hacer para mí, y todavía estoy trabajando en ello. La enfermedad puede ser muy difícil de ser agradecida, sobre todo si es acompaña de dolor. Mevlana Rumi se refiere a nuestras pruebas como invitados:

Amado, el cuerpo es una casa de huéspedes;

todos los días alguien nuevo llega.

No digas, “¡Oh, otro peso alrededor de mi cuello!”

o tus invitados volarán de nuevo a la nada.

Todo lo que entra en tu corazón es un invitado

del mundo invisible: atiéndelo bien.

[Mathnawi V: 3644-6, traducido por Kabir Helminski]

¡Algunos huéspedes pueden permanecer más tiempo del esperado, pero nunca sabemos qué bendiciones esconden entre el equipaje que traen consigo! Allah ha decretado que no puedo ayunar, y él/ella sabe lo que es mejor para mí.

  1. Establecer intenciones

Durante la vida de trabajo puede ser difícil pensar más allá de la cuenta regresiva de la murmuración del estómago sobre cuánto falta hasta el iftar. Hacer las oraciones obligatorias, aprovechando al máximo algunos ofrecimientos de supra obligatorias, y leer el Corán conduce a un día completo y agotador. Así la persona que se abstiene de la abstención puede aprovechar al máximo para establecer intenciones durante este mes. El peligro aquí es irse por la borda… Todavía tengo que terminar de leer el Corán en un mes. O terminar la montaña de libros que he empezado. Mantenga intenciones manejables y sencillas. Este año estoy haciendo un curso en los noventa – nueve nombres de Dios que incluye versos del Corán y prácticas sencillas que puedo hacer durante todo el día.

  1. Ofrecer asistencia

Uno de los mejores aspectos del Ramadán es el tiempo de la comunidad – hacemos más esfuerzo para romper nuestro ayuno juntos y orar juntos. Si usted no está ayunando (y si su salud lo permite), ofrézcase para cocinar para aquellos que están ayunando y trabajando. Ir de compras para un vecino en ayuno. Incluso ofrecer comidas preparadas en días laborables ocupados. Ramadán no es una excusa para tener una fiesta al final de cada día (!) pero los pequeños gestos pueden ser un regalo y una facilidad para nuestras vidas.

  1. Sea amable

Durante el Ramadán hacemos esfuerzos adicionales para estar conscientes y atentos de nuestra voz, manera y comportamiento. Es fácil ser amable con aquellos que conocemos y amamos, pero ¿qué hay de extender esto a los compañeros de trabajo que nos desafían, vecinos que nos molestan, y extraños que cruzan nuestro viaje diario? Recuerdo un Ramadán mientras piloteaba  los desafíos en mi lugar de trabajo, decidí acercarme a todos con bondad amorosa. El efecto fue extraordinario – los colegas, que normalmente siempre actuaban desde un lugar de defensiva, empezaron a ser más abiertos y serviciales. Cuanto más pude abrir y actuar desde mi corazón, más encontré que los otros respondían. Estas líneas de Shams siempre me hablan:

Para mejorar tus habilidades,

mira a tu enemigo

¡ con consideración y amor!

Si vas a la puerta de alguien

con cuidadoso amor,

eso le agrada a él o ella –

incluso si él o ella es un enemigo,

porque cuando él o ella está esperando hostilidad

y dureza de ti,

pero en cambio ve tu amor,

él o ella estará complacido.

[El sol de Rumi: las enseñanzas de Shams de Tabriz, traducido por Refik Algan y Camille Adams Helminski]

Esto puede no siempre ser posible, especialmente con relaciones muy difíciles, pero practicar la consideración y el amor en sitios más fáciles puede ayudar a llevarnos a través de algunos de los espacios más desafiantes. Mis maestros me recuerdan que puedo cultivar una vibración de amor que afecta mi corazón y mi medio ambiente – pero en última instancia debo empezar en el espejo. Ser amable y amoroso conmigo mismo ha sido uno de los aspectos más difíciles de mi viaje, ¡y no sólo durante el Ramadán!

  1. Disfrute

Ramadán es verdaderamente un momento de alegría: de compartir comida y ruidos de barriga, orar y cocinar juntos, publicar reflexiones inspiradoras y motivadoras en los medios sociales (¡o imágenes de deliciosa comida para tentar y fastidiar!).  A veces el Ramadán se atribuye erróneamente a experimentar hambre y privaciones. Este no es el significado de Ramadán – ¡no podemos limitar nuestra empatía y compasión a un mes al año!

¡Oh vosotros que habéis alcanzado la fe!

El ayuno es ordenado para ti

como fue ordenado para aquellos antes de ti,

para que puedas permanecer consciente de Dios.

[Corán 2:183, La luz del Alba, brindado por Camille Adams Helminski]

El ayuno es un medio para aproximarnos a la cercanía con nuestro Rabb, nuestro Sustentador, y a medida que desarrollemos esta cercanía, ar Rahman, el infinitamente compasivo, traerá gozo y facilidad en nuestros corazones.

Te deseo un mes bendito, lleno de abundancia espiritual y salud corporal.

 

Saimma Dyer es una editora infantil y directora de proyectos freelance. Cuando no está ocupado organizando eventos interconfesionales, ella puede ser encontrada explorando lo divino femenino y cómo ser una feminista sufí @SaimmaDyer

La naturaleza de la oración/la súplica

Por el Shaikh Kabir Helminski
Fuente: THRESHOLD SOCIETY NEWSLETTER
Traducción: Maryam Khadiya

La oración es el proceso en el que despertamos nuestras cualidades divinas latentes enfocando  nuestras ondas cerebrales. El poder de la oración viene de los nombres divinos que están latentes en nuestro ser. La oración de un Profeta para su pueblo es una oración inmensa; acaso, es como si todo el pueblo hubiese orado a través suyo. La Unidad brinda fuerza: “Cuando tres personas se reúnen y oran, Dios no rechaza su oración.” Abu Nu’aym.

Algunos dicen que Dios conoce nuestras necesidades, pero también hay hadices que dicen:

“Pide todo a Allah, desde la correa de tu caballo hasta el pasto de tus ovejas.” Tirmidhi

“Pide de la bondad y generosidad de Allah porque a Allah le gusta ser requerido”. Tirmidhi

“En verdad, Allah ama a sus siervos que oran con persistencia.” Tirmidhi, al Hakim

También vale la pena mencionar que existen lugares óptimos para la oración, la Meca, Medina, la Mezquita de Ayyub Sultan,  el Huzur de Mevlana, la Turbe de Shams, lugares donde la energía de la persona allí enterrada o el campo magnético de la localización  particular se agrega a la vibración de la oración.

La oración más eficaz es la oración que surge de nuestra esencia después de que el falso yo, la identidad del ego, ha sido borrado. El siguiente factor importante es persistir en la oración. Nunca imagines que la necesidad de persistencia significa que lo Divino no te está escuchando.