Encuentro con Mujeres Notables     

Por Maryam Khadiya

En un mundo signado por la dualidad, la divergencia de tratar de comprender la vida buscando la Unicidad, alcanza hasta lo más primordial en el desarrollo humano además de su Esencia Divina, la valoración del rol de lo femenino y lo masculino.

En senderos como el Sufí, son innumerables los ejemplos de Profetas y Awliyas, hombres de una fe inquebrantable pero pocas veces se rememora la vida de las mujeres cuyos ejemplos les valió el nombre de las “Cuatro Notables”, Asiah, la esposa del faraón, Maryam, la madre de Isá, Khadiya, la esposa del Profeta Muhammad, Fatima Al Zahrah, la Hija del Profeta, quienes marcaron un antes y un después en la historia del Islam, para todos y cada uno de sus protagonistas.

El tiempo muestra que hombres y mujeres son complementarios, lo Sagrado en cada uno al reconocerse y aspirar a compartir el objetivo de la Unidad, les abre la puerta para completar su propio camino de individuación. Es por ello que se torna necesario acudir a los modelos que aclaran  el camino a seguir, que nos permiten persistir a pesar de los obstáculos, sin perder la fe.

 “Y así fue para Asiah. ¿Cómo imaginar un Dios sin misericordia, sin clemencia? ¿Cómo quitar de su retina esa fe incorruptible, esa entrega sin límites al Dios de Moisés que demostraron no abandonar hasta la misma muerte?

Cuando la Verdad llama a tu corazón, nada ni nadie puede interponerse, como un caudaloso río que no interrumpe su paso ante ningún obstáculo hasta alcanzar el mar del Amor. Asiah no podía negar lo que su alma clamaba, y fue entonces que proclamó su fe a Dios.” (*)

 Es en la mujer en quien Allah deposita el cuidado de una nueva vida, y es a los pies de la madre donde se encuentra la puerta al paraíso, de allí su valía, y es Maryam quien simboliza esa esencia maternal.

 “Maryam creció junto a su hijo, ambos eran tiernos, eran niños. 

A nadie podía sorprender verlos jugar, reír. A nadie podía no emocionar, verlos orar y dar gracias a Allah juntos, como la primera estrella acompaña a la luna en el atardecer. 

Y un día, Maryam descubrió en los ojos de Isá, al hombre, que como ella en su debido momento, debía cumplir aquello para lo que había sido enviado: enseñar la Escritura y la Sabiduría, la Torá y el Inyil. Ser un mensajero para los hijos de Israel.” (*)

Compartir un camino, ser apoyo, sostén, sin importar cuán difíciles fuesen las pruebas, ese es el ejemplo de Khadiya, confiar plenamente en Allah y su esposo el Profeta del Islam.

 “Khadiya, veía a Allah en la misión de su Mensajero, y dedicó su vida a Su servicio, y fue por ello que recibió la bendición de ser la primera en escuchar la Revelación de labios del Profeta Muhammad, aprendió el ritual de la ablución, para que todo lo que escuchase, dijese, tocase, fuese agradable a su Creador, y sólo pudiese percibir el perfume del paraíso, cada vez que en humildad tocara el suelo con su frente en adoración. 

Y cuando llegó el momento, ni un instante antes, ni un instante después, en el que debía revelarse las enseñanzas a todo el que quisiese oír, Khadiya no dudó en exclamar públicamente: 

– “Doy testimonio de que no hay otra divinidad fuera de Allah y doy testimonio de que Muhammad es el Mensajero de Allah” – 

Alzo la mirada,  buscó los ojos de su esposo, y se vio reflejada en ellos. Sólo se puede expresar el verdadero amor, con los actos, Khadiya así lo entendía, y eso la convirtió en la primera creyente en manifestar la Shahada, en ser la primera musulmana.” (*)

 Y de la noble esencia de Khadiya y el Profeta Muhammad, nace Fatimah Al Zahrah, hija ejemplar, nadie más semejante a su padre en nobleza, calma y elocuencia.

 “El Profeta, disfrutaba junto a sus nietos y su familia.

Cuando la inteligencia y la elocuencia se conjugan, la sabiduría es la guía para medir el poder de la palabra, la Verdad era la rectora de sus dichos, de sus labios sólo brotaba la bondad, y sus silencios enaltecían sus palabras ya que eran las justas para el momento justo. Fatimah, enseñaba con su ejemplo, con sus actos de generosidad para con los que menos tenían, aun cuando fuese ella y su familia la que se postergase. Su esencia, era la del Mensajero de Allah, su Luz sólo podía subsistir de la mano de su amor incondicional. 

Los ángeles eran testigos de su naturaleza gentil, y de su sensibilidad profunda que la hacía vulnerable ante un medio difícil y hostil.” (*)

La influencia de este legado femenino demuestra su llamado a la Unidad a través de la riqueza que es capaz de impregnar como principio catalizador en el ámbito masculino que actúa para con ella de manera receptiva, en una inversión de espacios que difiere de los paradigmas que rigen hoy la visión material de la existencia.

 

(*) Extractos de: Encuentro con Mujeres Notables del Islam. Autora: Nancy Estela Díaz, Editorial: Libro Luminoso.

Anuncios

Poema

Por Kabir Helminski
Fuente: The Threshold Society
Compilación: César Hernández
Traducción: Maryam Khadiya

Un poema del Shaikh Kabir, inspirado por Ummi Sinan (C. 16)

 

Hay una ciudad del corazón

hecha de nada más que

rosas, rosas, rosas.

 

Todos compran y venden allí,

y los regalos que ellos dan son

rosas, rosas, rosas

 

La rosa blanca está junto

con la rosa roja en el jardín

y ninguna espina las daña.

 

Las olas del océano

y las nubes en el cielo son

rosas, rosas, rosas.

 

Mi corazón está girando allí.

La espiral y el eje

son la rosa, la rosa.

 

Y la Rosa tiene una puerta

mantenida abierta por los Santos.

Vamos a estar con ellos, estar con ellos.

 

Hay un misterio para nosotros

en el sufrimiento y en la alegría.

Todo es rosas, rosas.

Luz sobre Luz

Por: Maryam Khadiya

“Eres más precioso que el cielo y la tierra,
¿Qué más puedo decir?
No conoces tu propio valor”

Fihi Ma Fihi. Discurso nº 4 , Mawlana Jalaluddin Rumi .               

 

Cuantas veces me he encontrado tratando de comprender desde la “razón” los hechos que me suceden como individuo y como miembro de la “humanidad”. Esa sensación de dualidad, en la que la fe hace a la certidumbre de que todo es tal y como debe ser, que lo que deba ser será, Kun faya kun; y por el otro lado entender el “para qué” de lo que nos sucede, en un mundo con diferencias diametrales, de pobreza extrema y lastimosa ostentación, donde hemos perdido el respeto por el regalo divino de esta Tierra, donde lejos de unirnos, todo parece separarnos aún más.

Y esa necesidad de “buscar” una respuesta, es tal vez la que nos mueve a dar el primer paso en el largo camino de transformarnos de “seres racionales” en “seres humanos”.

Esa urgencia por encontrar un sentido, es el que poco a poco nos lleva a buscar “conocimiento” donde sea que este esté, tratando de encontrar una Luz que nos oriente hacia las respuestas que necesitamos. Al principio, buscamos fuera, para luego tratar de “conocernos”, de ver quiénes somos, y con arriesgada sinceridad, descubrirnos, abrirnos pasos entre nuestras miserias humanas, encontrarnos con nuestras sombras, nuestros miedos, nuestro ego.

Y como quien viaja en la oscuridad, poco a poco, las respuestas afloran, cuando la razón se duerme, y despierta el corazón. La ilaha illa Allah, no hay más Divinidad que Dios, quien en su absoluta sabiduría, no deja nada al azar, nada es casual, nada es accidente, todo tiene un sentido profundo, concreto, que responde a un propósito, que nos compromete como Humanidad.

 

“Le ofrecimos la Verdad a los cielos,

la tierra y las montañas,

ellas se rehusaron a cargarla y estaban temerosas de ella,

pero los Humanos  la cargaron.

Seguramente ellos son imprudentes y pecadores.

Entonces, a la gente le ha sido dada una tarea, y cuando ellos la realizan por completo, todos sus pecados e imprudencia son disueltas. “

Fihi Ma Fihi. Discurso nº 4 Mawlana Jalaluddin Rumi    

 

Sinceridad con nosotros mismos, fe y confianza plena, amor, son nuestras principales herramientas en esta tarea que nos ha sido encomendada.

Cuando aprendamos a amarnos a nosotros mismos, con nuestros defectos y debilidades, cuando el ego se nos presente y en lugar de rechazo lo recibamos con comprensión, así como caen los pétalos de las rosas dejando al descubierto el “vacío” que contiene la “esencia”, así, paso a paso reconoceremos y dejaremos caer cada velo que nos separa del Amor.

En tiempos como los que vivimos, en los que mantener la fe resulta difícil, solo podemos buscar la luz escondida en todo lo Creado, en todo lo que acontece a nuestro alrededor, ese pequeño resquicio que Dios abre para cada uno de nosotros.

Cuando la flecha va a ser disparada a su blanco, la cuerda se tensa, la visión se vuelve precisa y clara para no perder el objetivo, los músculos duelen mientras el brazo retrocede cada vez más acompañando la resistencia del arco, hasta que se alcanza el momento en que arco, flecha, arquero se reconocen como Uno, y en un fugaz movimiento, se produce el lanzamiento, cuya meta no es más que la concentración y la confianza en que esta puede ser alcanzada por la flecha.

Del mismo modo, cada uno de los miembros de la Humanidad, estamos en uno de los momentos de mayor tensión, si logramos ver la oportunidad que nos brinda el Amor,  conocernos para conocer a nuestro Señor, y reconocerlo en todo lo Creado, sólo podremos ver Luz sobre Luz, ver con el corazón.

Será entonces cuando la Misericordia, Al Rahim, cobra completo sentido y se muestra en su total magnificencia. Viene a saciar nuestra necesidad de la gracia especial que consiste en la felicidad eterna, como lo indica Ibn Al Arabi.

El atributo de la Misericordia, se abraza con todo bien que no conlleva implícito el daño, y a su vez con todo daño aparente en cuyo interior hay un bien. Aprender a descubrirlo nos pone en la tarea de ser nosotros mismos quienes nos revistamos de este atributo, cada vez que en conciencia nos ofrezcamos a Ser, cada vez que digamos bismi-llāhi r-raḥmāni r-raḥīm, comprometiéndonos a hacer una acción en el nombre de Dios, el más Clemente, el más Misericordioso, conectarnos con la Divina Presencia en cualquier circunstancia de nuestras vidas.

Tal vez, haya llegado el momento. Sólo Allah lo sabe.

Kun faya Kun.

 

 

 

El corazón saludable

Por Shaykh Kabir Helminski
Fuente: Threshold Society
Compilación: César Hernández
Traducción: Maryam Khadiya

 

El corazón saludable requiere la nutrición de los alimentos espirituales. Cuando el corazón está sano, sus deseos serán sanos. Muhammad dijo: “El corazón de los fieles es el trono del Misericordioso.” Cuando el corazón se alimentó sólo de los deseos de la existencia física, es privado del alimento de vida y sus propios deseos se convierten en menos sonoros, más enfermizos.

La Sabiduría Sufi ofrece varios remedios tradicionales para un corazón enfermo. Uno de ellos es el contemplar el significado de los Libros Sagrados revelados y las palabras de los Santos, ya que estos realizan una acción sobre el corazón, quitan sus ilusiones, curan sus enfermedades, restauran su fuerza.

Otra cura para el corazón es mantener el estómago vacío. Muhammad dijo que un exceso de comida endurece el corazón. El ayuno es lo contrario de las adicciones, sutiles y no tan sutiles, con que las que adormecemos el dolor del corazón. Cuando a través de ayuno exponemos el dolor del corazón a nosotros mismos, nos volvemos más emocionalmente vulnerable y honestos. Sólo entonces el corazón puede ser sanado.

Mantener una vigilia de la noche hasta amanecer es una práctica que es desconocida fuera de la cultura islámica, pero ha sido un pilar de los sufíes. Se ha dicho que en la madrugada antes del amanecer “los Ángeles se aproximan a la tierra”, y nuestras plegarias pueden recibir mejor respuesta. Otra explicación es que en estas horas de la madrugada la actividad del mundo se ha reducido al mínimo, la atmósfera psíquica se ha vuelto silenciosa, y que somos más capaces de llegar a las profundidades de la concentración a nuestro propio inconsciente.

Por último, mantener la compañía de aquellos que son conscientes de Dios puede restaurar la fe y salud al corazón. “Los mejores entre vosotros son los que cuando se ven recuerdan a Dios.”

 

Extracto del libro: The Knowing Heart de Kabir Helminski

Sobre la bondad

Por Fátima Ashrif [Hale Barns,  Reino Unido]
Fuente: The Threshold Society
Traducción: Maryam Khadiya

Se Bueno, porque cuando la bondad es parte de algo lo embellece y cuando se retira, lo empaña.

~ Hadith

En el sendero sufí, el adab (etiqueta de cortesía) es de importancia central y sentir bondad es tal vez el adab apropiado para aplicar en el marco de la comunidad espiritual, familia y comunidad en general. Recordar el  ser movido por la bondad seguramente sería muy útil en tales relaciones.

Estoy familiarizada con la idea de que las intenciones y acciones hermosas adornan nuestro ser físico, así como otros aspectos menos visibles de nuestro ser. La gente a menudo habla sobre la calidez y generosidad de una persona, haciendo a esa persona atractiva para ellos (embelleciéndolos) y de la frialdad o tacañería de la persona que la hace poco atractiva para ellos (empañándolos).

El tema aquí se refiere también a un profundo embellecimiento. Del tipo que tiene lugar en un nivel profundo dentro de nosotros: las semillas que se cosen en nuestro corazón espiritual alimentadas dentro de nosotros por nuestros pensamientos amables, palabras y acciones, y que si nuestra bondad fluye, brota, crece, en primavera emerge y entonces florece en rosas hermosas. A menudo pienso en mis buenos pensamientos, palabras y obras y otras formas de práctica espiritual, como nutrir y embellecer mi ser interno que me imagino como flores o árboles. Tal vez esto se inspira en las referencias a Jannat en el Corán. Esto se traduce a menudo como simplemente “cielo” o “paraíso” pero cuando uno mira más de cerca a la raíz de la palabra en árabe, se encuentra el significado de un “jardín dentro de un patio” y da lugar a imágenes de patios interiores adornados como los que se puede encontrar en la Alhambra con fuentes que fluyen y plantas exquisitas, flores y árboles.

La bondad a los demás puede no ser siempre fácil para nosotros. Tal vez porque no estamos acostumbrados a recibirla, reconociéndola o mostrándola. Tal vez porque encontramos las palabras y comportamientos de los demás desafiantes de alguna manera, o debido a las dificultades que hemos experimentado en nuestras vidas que pudieron lastimarnos, nos prevenimos de relacionarnos con otros. Mi sensación personal es que al mostrar bondad a otros, ofrecemos una forma de sanarlos a ellos y a nosotros mismos. He encontrado que actuar con bondad es increíblemente auto-sanador y resulta en un saludable sentido de amor propio también. Al mostrar amabilidad a nosotros mismos también nos sanamos a nosotros  mismos. De la sanación llega una integridad que por supuesto es hermosa.

Recientemente me encontré reconociendo una necesidad en mí misma de ser vista, reconocida y aceptada por quien y lo que soy. Como yo estaba hablando de esto a mí misma, me encontré también preguntando, “¿Qué tan bien te ves a ti misma por quien realmente eres? ¿Ves tu belleza y bondad? ¿Te aceptas a ti misma?” Tengo la costumbre de ver sobre todo mis defectos, los aspectos en los que fallo y caigo. En el sendero espiritual donde se nos invita a ser autorreflexivos y ver esas partes de nosotros mismos que pueden necesitar algún refinamiento, es posible que quienes tienen una fuerte voz crítica interior podrían terminar enfocando injustamente en lo que nos parece negativo sobre nosotros mismos en lugar de lo que es positivo.

Este puede ser el caso, incluso si en algún nivel, es claro que al final incluso la oscuridad dentro de nosotros está al servicio de la luz y lo que vemos como cualidades negativas a menudo están ligados a un deseo en nosotros de simplemente ser amados. Estas negatividades aparentes pueden ser transformadas, transmutadas en oro. Por lo tanto mostrar calidez, cordialidad, generosidad y compasión por nosotros mismos, – vernos completamente – podría bien favorecer el crecimiento de nuestro jardín interior… cuando tocamos a otros con bondad, el árbol dentro de nosotros crece una pulgada más alta y las rosas dentro de ellos también se despliegan más allá. Me recuerda a algunas de mis líneas más favoritos de Mevlana,

 

Aquello que Dios le dijo a la rosa,

y causó que riera en completa belleza,

Se lo dijo a mi corazón,

y lo hizo un centenar de veces más hermoso.

[III Mathnawi, 4129]

 

Recuerdo a un querido amigo diciéndome una vez que el amor que recibimos de los demás es el amor de Dios. Es el amor de Dios conocernos a través de estos otros. Las amables palabras que nos susurramos mutuamente y las buenas acciones que intercambiamos son el amor de Dios trabajando a través nuestro… creando belleza, plenitud, sanación en nuestro mundo.

Fátima es una derviche Mevlevi que vive en Cheshire y facilita un círculo Threshold mensual. Ella es miembro fundadora del Círculo de Rumi y también trabaja como asesora de varios fideicomisos caritativos en relación con su donación filantrópica, y para la Universidad de Cambridge en su proyecto de Casa de Convivencia.

Muhammad y Rumi sobre el Acoso Sexual

Por el Shaykh Kabir Helminski
Fuente: The Living Tradition
Traducción: Maryam Khadiya

Es tiempo de reconocer por parte de los hombres del mundo que han menospreciado y causado angustia y daño a las mujeres. Rumi, escribiendo sobre lo que podría llamarse el “femenino sagrado”, cita al Profeta Muhammad (la paz sea con él):

El Profeta dijo: “La mujer prevalece sobre el hombre sabio, mientras que el rudo e ignorante prevalecerá sobre ella”.

Aquellos hombres que carecen de sensibilidad y afecto son animales, no hombres.

[ver Mathnawi I 2437 2421]

Parafraseando: la mujer puede predominar sobre un hombre sabio que puede reconocer el poder creativo y la cualidad divina envestida en lo femenino y que opte voluntariamente por servir y proteger esa belleza, mientras que el hombre ignorante e insensible impone sus deseos crudos sobre ella. Tal clase de hombre está realmente esclavizado al poder de la mujer, pero es sordo, mudo y ciego a lo que la mujer podría ofrecer voluntariamente si su libertad y belleza fueran respetadas.

O como dice Rumi:

Si exteriormente dominas a tu esposa, interiormente eres dominado, buscando su amor.

¿Qué placer puede recibir un hombre de “manosear” a una mujer (o peor), siendo obvio el hecho de que el mayor placer de la relación humana está en la reciprocidad? Estos son algunos de los secretos espirituales que han sido perdidos por las sociedades mundanas, de Oriente, Medio Oriente y Occidente. Demasiados hombres, emocionalmente paralizados al mismo tiempo por el Puritanismo y lo lascivo, esclavizados por la lujuria, insensibles a la intimidad, violan el carácter sagrado del eros.

Una vez más, de Rumi:

Ella no es la clase de amada que la mayoría imagina; ella es un rayo de Dios. Ella no es sólo una creación, ella es creativa.

 

Todas las citas de Rumi pertenecen a: Love’s Ripening, Rumi on The Journey of the heart, Kabir Helminski y Ahmed Rezwani.

El corazón sabio – Sufismo

Por Shaykh Kabir Helminski
Extracto de: El corazón sabio
Fuente: The Threshold Society
Compilado: César Hernandez
Traducción: Maryam Khadiya

Los sufíes han sido educadores de corazones por lo menos por catorce siglos. Su enseñanza y los métodos no se basan ni en dogma ni en conjetura, sino en una base Divina y objetiva que es la religión primordial de la humanidad.

El sufismo no ofrece salvación en el sentido de una garantía del cielo en el más allá. El sufismo ofrece un camino a la humanidad completa, un estado en el que se unifican lo espiritual y lo humano, en el que el mundo de cualidades espirituales y existencia material son vistos como uno.

Esta educación es empírica, práctica e integrada con la vida diaria. Al mismo tiempo está en sintonía con la más trascendente Verdad. Esta educación es una totalidad unificada, pero afecta a muchas áreas de experiencia: Psicología individual, relaciones, matrimonio, familia, comunidad, medios de subsistencia, creatividad y adoración.

 

Somos el espejo, así como el rostro en él.

Estamos ebrios en esta vida de Dios.

Somos el dolor y su cura.

Somos el agua fresca, calma

y la vasija que la que vierte.

Rumi, cuarteta 1652