Sobre la bondad

Por Fátima Ashrif [Hale Barns,  Reino Unido]
Fuente: The Threshold Society
Traducción: Maryam Khadiya

Se Bueno, porque cuando la bondad es parte de algo lo embellece y cuando se retira, lo empaña.

~ Hadith

En el sendero sufí, el adab (etiqueta de cortesía) es de importancia central y sentir bondad es tal vez el adab apropiado para aplicar en el marco de la comunidad espiritual, familia y comunidad en general. Recordar el  ser movido por la bondad seguramente sería muy útil en tales relaciones.

Estoy familiarizada con la idea de que las intenciones y acciones hermosas adornan nuestro ser físico, así como otros aspectos menos visibles de nuestro ser. La gente a menudo habla sobre la calidez y generosidad de una persona, haciendo a esa persona atractiva para ellos (embelleciéndolos) y de la frialdad o tacañería de la persona que la hace poco atractiva para ellos (empañándolos).

El tema aquí se refiere también a un profundo embellecimiento. Del tipo que tiene lugar en un nivel profundo dentro de nosotros: las semillas que se cosen en nuestro corazón espiritual alimentadas dentro de nosotros por nuestros pensamientos amables, palabras y acciones, y que si nuestra bondad fluye, brota, crece, en primavera emerge y entonces florece en rosas hermosas. A menudo pienso en mis buenos pensamientos, palabras y obras y otras formas de práctica espiritual, como nutrir y embellecer mi ser interno que me imagino como flores o árboles. Tal vez esto se inspira en las referencias a Jannat en el Corán. Esto se traduce a menudo como simplemente “cielo” o “paraíso” pero cuando uno mira más de cerca a la raíz de la palabra en árabe, se encuentra el significado de un “jardín dentro de un patio” y da lugar a imágenes de patios interiores adornados como los que se puede encontrar en la Alhambra con fuentes que fluyen y plantas exquisitas, flores y árboles.

La bondad a los demás puede no ser siempre fácil para nosotros. Tal vez porque no estamos acostumbrados a recibirla, reconociéndola o mostrándola. Tal vez porque encontramos las palabras y comportamientos de los demás desafiantes de alguna manera, o debido a las dificultades que hemos experimentado en nuestras vidas que pudieron lastimarnos, nos prevenimos de relacionarnos con otros. Mi sensación personal es que al mostrar bondad a otros, ofrecemos una forma de sanarlos a ellos y a nosotros mismos. He encontrado que actuar con bondad es increíblemente auto-sanador y resulta en un saludable sentido de amor propio también. Al mostrar amabilidad a nosotros mismos también nos sanamos a nosotros  mismos. De la sanación llega una integridad que por supuesto es hermosa.

Recientemente me encontré reconociendo una necesidad en mí misma de ser vista, reconocida y aceptada por quien y lo que soy. Como yo estaba hablando de esto a mí misma, me encontré también preguntando, “¿Qué tan bien te ves a ti misma por quien realmente eres? ¿Ves tu belleza y bondad? ¿Te aceptas a ti misma?” Tengo la costumbre de ver sobre todo mis defectos, los aspectos en los que fallo y caigo. En el sendero espiritual donde se nos invita a ser autorreflexivos y ver esas partes de nosotros mismos que pueden necesitar algún refinamiento, es posible que quienes tienen una fuerte voz crítica interior podrían terminar enfocando injustamente en lo que nos parece negativo sobre nosotros mismos en lugar de lo que es positivo.

Este puede ser el caso, incluso si en algún nivel, es claro que al final incluso la oscuridad dentro de nosotros está al servicio de la luz y lo que vemos como cualidades negativas a menudo están ligados a un deseo en nosotros de simplemente ser amados. Estas negatividades aparentes pueden ser transformadas, transmutadas en oro. Por lo tanto mostrar calidez, cordialidad, generosidad y compasión por nosotros mismos, – vernos completamente – podría bien favorecer el crecimiento de nuestro jardín interior… cuando tocamos a otros con bondad, el árbol dentro de nosotros crece una pulgada más alta y las rosas dentro de ellos también se despliegan más allá. Me recuerda a algunas de mis líneas más favoritos de Mevlana,

 

Aquello que Dios le dijo a la rosa,

y causó que riera en completa belleza,

Se lo dijo a mi corazón,

y lo hizo un centenar de veces más hermoso.

[III Mathnawi, 4129]

 

Recuerdo a un querido amigo diciéndome una vez que el amor que recibimos de los demás es el amor de Dios. Es el amor de Dios conocernos a través de estos otros. Las amables palabras que nos susurramos mutuamente y las buenas acciones que intercambiamos son el amor de Dios trabajando a través nuestro… creando belleza, plenitud, sanación en nuestro mundo.

Fátima es una derviche Mevlevi que vive en Cheshire y facilita un círculo Threshold mensual. Ella es miembro fundadora del Círculo de Rumi y también trabaja como asesora de varios fideicomisos caritativos en relación con su donación filantrópica, y para la Universidad de Cambridge en su proyecto de Casa de Convivencia.

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Muhammad y Rumi sobre el Acoso Sexual

Por el Shaykh Kabir Helminski
Fuente: The Living Tradition
Traducción: Maryam Khadiya

Es tiempo de reconocer por parte de los hombres del mundo que han menospreciado y causado angustia y daño a las mujeres. Rumi, escribiendo sobre lo que podría llamarse el “femenino sagrado”, cita al Profeta Muhammad (la paz sea con él):

El Profeta dijo: “La mujer prevalece sobre el hombre sabio, mientras que el rudo e ignorante prevalecerá sobre ella”.

Aquellos hombres que carecen de sensibilidad y afecto son animales, no hombres.

[ver Mathnawi I 2437 2421]

Parafraseando: la mujer puede predominar sobre un hombre sabio que puede reconocer el poder creativo y la cualidad divina envestida en lo femenino y que opte voluntariamente por servir y proteger esa belleza, mientras que el hombre ignorante e insensible impone sus deseos crudos sobre ella. Tal clase de hombre está realmente esclavizado al poder de la mujer, pero es sordo, mudo y ciego a lo que la mujer podría ofrecer voluntariamente si su libertad y belleza fueran respetadas.

O como dice Rumi:

Si exteriormente dominas a tu esposa, interiormente eres dominado, buscando su amor.

¿Qué placer puede recibir un hombre de “manosear” a una mujer (o peor), siendo obvio el hecho de que el mayor placer de la relación humana está en la reciprocidad? Estos son algunos de los secretos espirituales que han sido perdidos por las sociedades mundanas, de Oriente, Medio Oriente y Occidente. Demasiados hombres, emocionalmente paralizados al mismo tiempo por el Puritanismo y lo lascivo, esclavizados por la lujuria, insensibles a la intimidad, violan el carácter sagrado del eros.

Una vez más, de Rumi:

Ella no es la clase de amada que la mayoría imagina; ella es un rayo de Dios. Ella no es sólo una creación, ella es creativa.

 

Todas las citas de Rumi pertenecen a: Love’s Ripening, Rumi on The Journey of the heart, Kabir Helminski y Ahmed Rezwani.

El corazón sabio – Sufismo

Por Shaykh Kabir Helminski
Extracto de: El corazón sabio
Fuente: The Threshold Society
Compilado: César Hernandez
Traducción: Maryam Khadiya

Los sufíes han sido educadores de corazones por lo menos por catorce siglos. Su enseñanza y los métodos no se basan ni en dogma ni en conjetura, sino en una base Divina y objetiva que es la religión primordial de la humanidad.

El sufismo no ofrece salvación en el sentido de una garantía del cielo en el más allá. El sufismo ofrece un camino a la humanidad completa, un estado en el que se unifican lo espiritual y lo humano, en el que el mundo de cualidades espirituales y existencia material son vistos como uno.

Esta educación es empírica, práctica e integrada con la vida diaria. Al mismo tiempo está en sintonía con la más trascendente Verdad. Esta educación es una totalidad unificada, pero afecta a muchas áreas de experiencia: Psicología individual, relaciones, matrimonio, familia, comunidad, medios de subsistencia, creatividad y adoración.

 

Somos el espejo, así como el rostro en él.

Estamos ebrios en esta vida de Dios.

Somos el dolor y su cura.

Somos el agua fresca, calma

y la vasija que la que vierte.

Rumi, cuarteta 1652

 

 

Al-Ghazali, el Sufismo y el “Saber”, fragmento de «El corazón sabio»

por Shaykh Kabir Helminski
Fuente: The Threshold Society
Compilación: César Hernández
Traducción: Maryam Khadiya

 “No hay nada más cerca de ti que tú mismo. Si no te conoces a ti mismo, ¿cómo conocerás a otros? Podrías decir: «Yo sé», pero te equivocas…. Lo único que sabes acerca de ti mismo es tu apariencia física. Lo único que conoces de tu interior (batin, tu inconsciente) es que cuando tienes hambre comes, cuando estás enojado, luchas, y cuando eres consumido por la pasión, haces el amor. En este sentido eres  igual a cualquier animal. Tienes que buscar la realidad dentro de ti…. ¿Qué eres? De dónde vienes y adónde vas. ¿Cuál es tu papel en el mundo? ¿Por qué has sido creado? ¿Dónde reside tu felicidad? Si te gustaría conocerte a ti mismo, deberías saber que fuiste creado por dos cosas. Una es tu cuerpo y tu aspecto externo (zahir) que puedes ver con tus ojos. La otra es tus fuerzas interiores (batin). Esta es la parte que no se puede ver, pero puedes conocerla con tu introspección. La realidad de tu existencia está en tu interioridad (batin, inconsciente). Todo es un sirviente de tu corazón interior”.

Al-Ghazali

En el sufismo, “el conocimiento”  puede ser organizado en siete etapas. Estas etapas ofrecen una visión completa de las diferentes facultades de conocimiento en el que el corazón comprende el sexto nivel de saber:

  1. Enterarse de algo, saber cómo se llama. “Alguien que ha aprendido a tocar un instrumento musical es un músico”.
  2. Conocer a través de la percepción de los sentidos. “He visto a un músico y escuché música”.
  3. Saber “acerca de” algo. “He leído algunos libros sobre música y músicos”.
  4. Conocer a través de hacer o ser algo. «Estudié un instrumento y me convertí en un músico».
  5. Conocer a través de comprender y poder aplicar ese entendimiento. «He dominado mi instrumento y enseñó a otros a ser músicos.»
  6. Conocer a través de las facultades subconscientes del corazón. “Interpreto más que las notas en la partitura; interpreto desde mi corazón”.
  7. Conocer a través de las facultades subconscientes del corazón. Esto es mucho más difícil de describir, pero en el momento en que toda separación se disuelve, no hay nada que no pueda ser conocido.

Espacio Sagrado: Haciendo Hermosa la oración

Por Saimma Dyer

Fuente: The Living Tradition

Traducción: Maryam Khadiya

Mis recuerdos de infancia de la mezquita difícilmente evocan la idea de espacio sagrado. Recuerdo sótanos húmedos con mohosas paredes (y el crecimiento de hongo ocasional), asfixiante en verano y frío en invierno podíamos ver nuestra respiración cuando recitábamos el Corán, oscilando hacia adelante y hacia atrás vigorosamente para calentarnos. En casa, el aspecto sagrado sólo era la alfombra de oración, que sería extendida y ubicada donde hubiese lugar para la veloz oración ritual. Como adolescente dejé de asistir a la mezquita y de joven mis oraciones eran usualmente pronunciadas en la cama, cuando no podía dormir. El concepto de espacio sagrado no ingresó en mi conciencia hasta mucho más tarde en mi vida cuando empecé a asistir a un círculo Sufi.

Aquí aprendí que ser parte de una comunidad espiritual afecta cada parte de tu vida. No se trata de estar sentados juntos, orar juntos y compartir juntos, sino también al detalle que a tu alrededor va creando un ambiente propicio para la reflexión espiritual, ya sea en casa o en espacios públicos compartidos.

Siendo un poco TOC, encuentro el concepto de espacio sagrado en nuestra tradición muy reconfortante. A través de prácticas que nuestros maestros han compartido, he llegado a comprender y apreciar el efecto sutil y extremadamente poderoso de la atención al espacio. En nuestras reuniones pasamos tiempo considerable antes de que se reúnen para limpiar y preparar el espacio antes de empezar. Haber pasado algunos años en espacios como este, ahora creo que soy muy consciente de estas cosas cuando en otros espacios.

Recientemente me encontré en la Mezquita de mi ciudad natal debido a una pérdida familiar. Algunas cosas habían cambiado: mientras que la sección de las señoras estaba todavía desafortunadamente en el sótano, al menos había desactivado el acceso, no había humedad ni hongos que pudiese ver, y la alfombra gruesa era cómoda en las rodillas. Sin embargo, mi atención durante la oración fue distraída por el hecho de que estaba frente a una aspiradora. Mientras mi yo TOC interior estaba feliz de ver evidencia de limpieza, estaba menos inspirada por el hecho de que la aspiradora parecía vivir al lado del mihrab.

Poco después asistí a una serie de conferencias islámicas llevada adelante por diferentes organizaciones. Me alegró encontrar un amplio espectro de personas presentes, sin segregación y un calendario de orar-cuando-lo-desees. La facilidad y la flexibilidad del espacio fue alentadora, ya que mi experiencia anterior de conferencias musulmanas no fue positiva. Pero me generó un golpe por la falta de atención para el espacio de oración dentro de los escenarios. Me hizo reflexionar que mientras nos reunimos a hablar sobre el Islam y cómo trabajar juntos para mejores cosas en nuestra sociedad, un aspecto fundamental de nuestra fe era descuidada. Fue porque nos habíamos acostumbrado tanto a encontrar convenientes (o no tan conveniente) las esquinas de nuestros lugares de trabajo, para decir rápidamente nuestras oraciones diarias que cuando tenemos nuestro propio lugar caemos nuevamente en ese modo de pensar – que una esquina de la sala de la oficina, con sillas movidas al azar a un lado, algunas hojas colocadas hacia abajo y sin espacio asignado para los zapatos (olorosos), se convierte en lo suficientemente bueno para decir rápidamente nuestras oraciones obligatorias antes de salir y seguir hablando sobre los temas importantes de nuestra religión?

¿Llegamos a ocuparnos tanto en tratar de salvar el Islam que dejamos pasar la simple belleza de lo que está en su corazón? Muhammad, la paz sea con él, se reporta que dijo “Dios es hermoso y ama la belleza”.

Un amigo en el camino comparte la siguiente reflexión en su blog, el rincón de Abdur Rahman:

La Belleza de Dios también requiere una respuesta de nuestra parte. Dios es hermoso, así nosotros también debemos alcanzar la belleza en nuestras vidas. Dios ama la belleza, por lo que también debemos encontrar, apreciar y amar la belleza de la creación. De hecho, debemos traer belleza en ser nosotros mismos…

Puede parecer extraño pensar que un espacio de oración en una conferencia despertarían  estas reflexiones para mí, pero creo que la falta de atención a la belleza del detalle contribuye a la negatividad en nuestro mundo hoy. ¿Llevamos a cabo la ablución antes de encontrarnos con Dios en la oración, y qué acerca del espacio en que nos sentamos, el espacio en que saludamos a nuestro hermoso sustentador? Recuerdo hace muchos años, que un amigo me contó sobre su preparación para la oración – perfumándose, colocando flores y encendiendo velas en su nicho de oración (un espacio dedicado en un rincón de su dormitorio), antes de realizar el salah. Causó una impresión duradera en mí en un momento en el que estaba corriendo para hacer mi oraciones y volver, digamos, a cosas más importantes.

He aprendido que las pequeñas cosas traen belleza y armonía en un espacio incluyendo pero no limitado a lo siguiente:

La limpieza – el incienso se ha utilizado durante siglos en todas las tradiciones espirituales como medio para limpiar espacios de olores mohosos y energía tóxica; limpiar las superficies con agua de rosas impregna suavemente el aire y lo mejora. Entrar a un espacio así inmediatamente calma la mente y ayuda a centrar nuestra atención en nuestra conexión sagrada. He tenido la oportunidad de experimentar con diferentes tipos de incienso natural y velas, en ocasiones el incienso me ha llevado a algunas interesantes meditaciones además.

¡Eliminar el desorden, tenemos una gran cantidad de gurús de autoayuda que nos enseña a quitar el desorden de nuestra mente y nuestro hogar, pero el espacio consciente es parte de nuestra herencia espiritual, algo que hemos olvidado sobre todo cuando se trata de la colocación de los zapatos! En un pabellón de Sufi, hay alguien responsable de mantener conscientemente ordenado el área de los zapatos – una educación que todos los musulmanes necesitan en estos días.

La Ablución consciente – junto con los zapatos sucios, esta es mi otra principal pesadilla. ¿Por qué los musulmanes no pueden salir de un cuarto de baño sin que este se vea como si un tsunami lo hubiese golpeado? Aparte de la conciencia ambiental, allí hay falta de adab básico de ‘dejarlo Cómo lo encontraron – o mejor’. Gratitud para el agua potable, ser consciente del propósito de la ablución y el respeto por el espacio y por otros que lo utilizan es otras de las  áreas donde tenemos que estar más presente y consciente.

El Sonido – la contaminación acústica es otro aspecto del trabajo espiritual que a menudo es pasado por alto y poco apreciado. He visto que es realmente posible estar en un grupo de 100 personas sin ser ruidoso. Una vez más, la conciencia es clave, mantener una conversación en un grupo donde sea posible, evitando hablar sobre alguien más y realmente escuchando para oír en lugar de esperar a que responda.

Crear un espacio hermoso significa que tomamos tiempo y prestamos atención a dónde estamos y que estamos haciendo esto para nosotros mismos, nuestra comunidad y Dios. La atención consciente nos hace más presente, apacibles y compasivos. ¿No son estas las cualidades que más necesita nuestro mundo fracturado ahora? Podemos hablar sin cesar sobre los problemas que enfrentamos en el mundo, pero la acción – y los detalles de cómo conscientemente encarnar y expresar la compasión divina y la belleza – son las que realmente nos llevan a un cambio positivo.

El Trabajo sobre la Unidad

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Tomado de un Sohbet con Shaykh Kabir Helminski
Traducción y adaptación: César Hernández

Bismillah ar-Rahman ar-Rahim
(En el nombre de Dios, el infinitamente Compasivo e infinitamente Misericordioso)

Comenzamos con algo de trabajo interior, una exploración de nuestro propio estado en este momento; un verdadero comienzo, empezando con algunos de los principios más simples de la práctica espiritual. Podrían encontrar útil cerrar los ojos para entrar en nuestro propio espacio interior; para hacer esto ayuda tener el cuerpo inmóvil y la postura erguida. Cerramos los ojos porque estamos explorando nuestra propia presencia interior. Queremos conocer ese centro desde el que comienza todo.

Los Sufís tienen una palabra, “muraqaba”, que se deriva de la palabra “raqib”, aquel que es consciente. Así que “muraqaba” es el despertar de la conciencia. Empezamos a despertar esta conciencia, por ejemplo, poniendo nuestra más sutil atención a la respiración. Como ya sabemos, tenemos la capacidad de simplemente ser testigos de la inhalación y la exhalación, para así comenzar a abrir un espacio interior, espacio que está relativamente libre de pensamiento automático y reacciones emocionales. Por supuesto, los pensamientos van y vienen, las emociones y las reacciones van y vienen, pero seguimos vaciándonos con cada exhalación y despertando la conciencia con cada inspiración. Aprendemos a experimentarnos a nosotros mismos, nuestro propio ser, como anterior a estos pensamientos, anterior a estas reacciones emocionales y aprehensiones de la mente. Y de esta manera aprendemos a estar en casa en nosotros mismos, en casa con nosotros mismos.

Este es nuestro punto de partida. Es en este nivel de nuestro ser que somos un todo. Es en este espacio donde podemos comenzar a sentir y conocer nuestra conexión individual con el Ser Mayor. Como han señalado todos los místicos, existe algún tipo de continuidad entre el alma humana individual y la Fuente del Ser mismo, a quien llamamos Allah y muchos otros nombres. Así es que con este estado comenzamos, con este estado de totalidad, y este estado de conexión consciente con el Ser, cualquiera que sea nuestra capacidad. Sea que estemos hablando, escuchando, caminando, comiendo o rezando, existe la posibilidad de sostener esta presencia, esta muraqaba, esta conexión honesta con nosotros mismos que es anterior al pensamiento, anterior al sentir. Es una capacidad que crece y crece, que sostenemos a través del zikr Allah, a través de la remembranza de Dios, a través de mantener el nombre divino en nuestros corazones.

Antes de entrar a vuelos más místicos, sobre los cuales tenemos el placer de leer en las palabras de Mevlana, me gustaría dedicar unos minutos para hablar un poco sobre el factor que es el mayor obstáculo a este estado de simple apertura y conexión con el Ser, porque esto también es parte de nuestro trabajo que estamos realizando. Estamos continuamente cultivando este estado de remembranza y presencia. Distinguimos la presencia de la remembranza de forma práctica, en nuestra enseñanza, diciendo que la presencia es asumir la responsabilidad de nuestra auto-conciencia individual. Implica la relajación, implica el despertar de la conciencia, implica, por así decirlo, establecer nuestro propio espacio, y distinguimos presencia de remembranza. No son cualitativamente diferentes, pero son una especie de espectro o continuum. Desde la presencia nos movemos hacia la remembranza. Podemos avanzar hacia la remembranza cuando nos damos cuenta de que nuestra propia presencia es parte de un océano de la presencia divina, y comenzamos a sentir una relación. En algún punto podremos sentir la unidad, pero al principio es la relación del amante y del Amado o la relación entre el siervo y su Señor, como se dice.

Al hablar de este factor que es nuestro gran obstáculo, hablaré de este animal que llamamos ego o esta criatura que llamamos nafs, con lo que queremos decir en este momento el yo falso. Hay un nafs que no es falso, hay un yo (un sí mismo) que no es falso, pero hay un yo falso con el que tenemos que lidiar. Tú y yo, todos nosotros a lo largo de nuestro día vamos a lidiar con este yo falso, que tiene ciertas características. Una de las primeras y muy valiosas enseñanzas que nos dieron en el camino Mevlevi fue que hay tres obstáculos principales que debemos tener en cuenta: la envidia, el resentimiento y el orgullo. Y así al empezar los tenemos en cuenta, y en cierto modo pueden ser como filtros que usamos para analizar nuestra experiencia, y preguntarnos en cualquier momento en qué medida me estoy guiando sobre la base de la envidia, el resentimiento o el orgullo. Mucha de la conducta humana está motivada por la envidia; por ejemplo, la codicia puede estar motivada por la envidia. Y no sólo hay codicia material, sino que hay codicia emocional, hay avaricia intelectual, hay codicia espiritual.

El resentimiento, entendido como una actitud subyacente que puede ser completamente inconsciente y puede colorear toda nuestra experiencia de vida. Podemos estar resentidos con nuestro amigo, con nuestra pareja, con nuestros padres, con nuestros hijos, con nuestro Dios, si es que tenemos quejas sobre cómo son las cosas. Y en última instancia el resentimiento es el caldo de cultivo de la ira. La ira es resentimiento que va acumulando y finalmente se expresa. Así que el resentimiento es un océano del cual surgen todo tipo de otros problemas. Para identificarlo en el nivel más fundamental podemos realmente preguntarnos, ¿cuál es nuestro grado de resentimiento? En un círculo como este, en un círculo de amantes de Dios, amigos de Dios, el grado en que podemos elevarnos juntos y convertirnos en el jardín del paraíso que pueden crear quienes se mantienen en la remembranza de Dios, depende de nuestra libertad del resentimiento. Así que hay un trabajo continuo de retirar el resentimiento de nuestras vidas dondequiera que lo veamos surgir.

Y finalmente está el orgullo. Por supuesto está el orgullo positivo que es el auto-respeto, y no hay nada de malo con ése. Pero el orgullo negativo -de hecho el Profeta Muhammad, paz y bendiciones sobre él, dijo que el orgullo no es acerca de tener una buena estima de uno mismo, más bien tiene que ver con el desprecio hacia los demás. Una vez más, esto es un caldo de cultivo para todo tipo de problemas y situaciones.

Otra gran área en la que esta criatura del ego prospera es la opinión y el juicio, aprendí una gran lección sobre la opinión y el juicio al escuchar a un diseñador de interiores hablar con uno de sus clientes. La cliente dijo: “Bien, tengo miedo de cambiar el color de mi alfombra porque a mis amigas no les gustará”, y el decorador de interiores dijo algo así como: “Querida, no te preocupes, no les va a gustar. No importa lo que hagas, a alguien no le va a gustar, porque la gente te va a evaluar sobre la base de, ‘¿Lo hizo exactamente como yo lo haría? ¿Escogió ella exactamente la alfombra que yo elegiría?'” Pareciera algo gracioso, pero ¿no es así como generalmente nos conducimos, cómo generalmente juzgamos a los demás? “Ok, está bien, pero lo habría hecho de otra manera.” No estaría mencionando estas cosas si no las hubiera visto todas en mí, si no las hubiera visto en buscadores y maestros espirituales, y he visto cómo hacemos distinciones más y más finas. En algún punto creo que se cruza una línea, la línea importante, la línea destructiva se cruza cuando ponemos nuestro juicio emocional detrás de estas distinciones y opiniones. Porque está bien tener opiniones, está bien tener preferencias ¿o no? pero es diferente cuando le agregamos enjuiciamiento.

Una cosa más, esto es sólo un acercamiento a la criatura del ego. También recuerdo una historia: algunos niños estaban jugando en el patio de recreo, tendrían cinco años de edad, uno de ellos hizo algo que al otro realmente no le agradó, el niño dijo: “nunca jugaré contigo de nuevo”, y se fue. Dos minutos más tarde ese niño estaba de vuelta con el otro chico y jugaban felices juntos. ¿Qué está pasando aquí? Alguien dijo que lo que está pasando aquí es que un niño de cinco años puede elegir entre tener la razón y ser feliz, ser feliz o ser “self-righteous” (actitud de tener la certeza, especialmente infundada, de estar totalmente en lo correcto o de ser superior moralmente). Así que la “self-righteous” es otro aspecto de esta criatura llamada ego. Para llevarlo al nivel de Shams-i Tabriz, él dice que la “self-righteous” destruye la religión.

Ahora, todas estas características que se han descrito son sólo un breve estudio para ayudarnos a recordar por qué estamos aquí y qué es lo que estamos haciendo aquí. Estamos aquí para pulir el espejo del corazón de todo esto. Y necesitamos “muraqaba”, necesitamos ese estado de presencia para poder pulir el espejo. Y, por supuesto, zikr Allah también limpia el espejo, porque trae luz al corazón. Es como el antibiótico para algunos de estos gérmenes. Zikr es el antibiótico para los gérmenes del yo falso. Pero otra manera de verlo, una manera que ha sido particularmente significativa para los sufíes, y especialmente para los Mevlevis, es que creo que lo que nos llevó al camino espiritual fue un anhelo de belleza, que la belleza es un camino hacia Dios y que finalmente todas estas cosas que hemos estado hablando realmente no son muy hermosas. De hecho, son los rasgos feos de nuestro nafs. Como dice el Hadiz Qudsi, Dios es hermoso y ama lo bello. Cuando veo estas cosas en mí, es un amor a la belleza lo que me motiva a tratar de captar estas cosas y, en la medida de lo posible, limpiar mi vida interior de este tipo de características. Lo que nos ha impulsado en este camino y lo que nos ha atraído es, posiblemente, haber encontrado ciertos seres humanos maduros cuya belleza interior nos atrajo. Hay otro muy hermoso Hadiz que dice: “Las mejores personas son aquellas que cuando son vistas te hacen recordar a Dios.”

Por lo tanto, este es nuestro punto de partida, perdónenme por volver al primer grado, por volver a cero, pero por muchas veces que hayan escuchado estas cosas, tal vez sea de ayuda escucharlo una vez más antes de comenzar la entrada a dimensiones más metafísicas.

~Shaykh Kabir Helminski

Comprendiendo Ramadán nuevamente: Desarmando y volviendo a armar

Por Shaykh Kabir Helminski

Fuente: The Living Tradition

Traducción: Maryam Khadiya

 

Cada año descubrimos nuevos significados y experiencias durante el Ramadán. Parece que en Ramadán estamos más abiertos a ser infundidos por nuevos entendimientos. Lo que antes era simplemente un periodo de tiempo, un desafío de 30 días en que me enfrenté a mis propios apegos y debilidades, se ha profundizado en un nuevo sentido de la relación con Allah. El catalizador de esto fue mi descubrimiento de una oración profética, conocida por muchos niños musulmanes, pero nueva para mí:

Oh Dios:

Es por Ti que he ayunado,

y en Ti que tengo fe,

y en Ti que he confiado,

y con Tu provisión que he roto mi ayuno.

Previamente había considerado cómo Ramadán ayuda a desarrollar la voluntad y el discernimiento. En una cultura donde somos animamos a cumplir nuestros deseos, y abstenerse de los deseos es generalmente concebido en términos de superación personal o alguna recompensa a largo plazo, hacer algo simplemente por el bien de Dios es un concepto extraño. Para ser aliviado de las estrategias del self, reconocer que el ayuno es una ofrenda pura, abre una relación más pura de corazón hacia lo divino.

Pero hay algo aún más profundo. Mientras que antes pensaba que dependía de mi voluntad y buena predisposición llevar a cabo el ayuno, lucharía conmigo mismo para llevar a cabo esta muy difícil obligación, vengo a experimentar que Allah no solamente, me da la fuerza necesaria, sino también cierta paz.

Estoy simplemente sorprendido por cómo el ejemplo del Profeta nos abre a nuevas dimensiones de experiencia y comprensión. A través de su ejemplo somos guiados a una apreciación de la belleza y la gracia divina. Y sólo cuando hemos experimentado esta gracia y belleza es que hemos llegado a reconocer nuestra verdadera necesidad de Allah.

Consideren la sabiduría en, “Él sabe todo lo que permanece abierto antes que los seres humanos y todo lo que está oculto para ellos, mientras que ellos no pueden abarcarLo con sus conocimientos”. [Sura Ta Ha 20:110] Este versículo ayuda a explicar mi propio descubrimiento de los más profundos niveles de ayuno. Hay un conocimiento que viene de fuera de nuestra experiencia humana limitada, e infundió comprensión que proviene de un nivel superior de realidad.

En Sura al Furqan 25:32 leemos: “El Corán ha sido revelado de esta manera [en una serie de revelaciones contextuales en lugar de una sola revelación] para que podamos fortalecer tu corazón de tal modo – porque así hemos dispuesto los componentes que forman un todo coherente…” Igual que el Corán fue revelado en etapas al Profeta Mahoma, también estamos bajo va una experiencia de conocimiento incremental, abriendose en una dimensión más profunda y más amplia de la experiencia.

Volviendo otra vez a Sura Ta Ha 20:114: «Dios es sublime exaltado, el Último Soberano, la Verdad Última: y así no acercó el Corán de forma precipitada, antes de que haya sido revelado a vosotros en su totalidad, sólo digan, ‘¡Oh mi Sustentador, hazme crecer en conocimiento!’. ” [Rabino zidni ilmin]

Como Muhammad Asad dice en una nota a este versículo, “puesto que la palabra de Dios, todos sus componentes – frases, oraciones, versos, y suras – forman un todo integral y coordinado,… uno debe ser cuidadoso de un ‘enfoque apresurado’ – es decir, de dibujar conclusiones precipitadas en base a versos aislados o frases tomadas fuera de su contexto, sino que deberían, mejor, permitir que la totalidad del Corán sea revelada a la mente antes de intentar interpretar solos aspectos de su mensaje”.

Bukhari relata la famosa declaración del Profeta Muhammad, salah Allahu ‘ alayhi wa salam, “Mi analogía en comparación con los otros profetas anteriores a mí es la de un hombre que ha construido una casa preciosa y bellamente, a excepción de un lugar para un ladrillo en una esquina. La gente la recorre y pondera su belleza, pero dice, ‘¡Pondría este último ladrillo en su lugar!’ De este modo yo soy ese ladrillo, y soy el último de los Profetas.”

En Ramadán el corazón es capaz de recibir inspiración (ilham), un conocimiento infundido, que comienza a mostrarnos la coherencia más profunda de este camino. La palabra de esta coherencia más profunda es nazm, que se refiere a la verdad inimitable que gradualmente encontramos tanto en la revelación y el ejemplo de Muhammad. Poco a poco, también la coherencia más profunda de este sendero tiene su influencia en nuestras propias almas. Es algo alquímico, realineando y transformando la sustancia de nuestra alma. Los seres humanos son traídos incompletos al mundo y sólo pueden realizarse bajo la influencia de los cielos. Es durante Ramadán que somos desarmados y vueltos a armar siguiendo líneas más fieles a nuestra naturaleza innata y a través de este proceso llegamos a aceptar humildemente nuestra necesidad de lo Divino.