La Idea del entrenamiento espiritual

Por Shaykh Kabir Helminski
Traducción: Maryam

El sufismo se basa en ciertas premisas que no son familiares,  si no extrañas, a nuestro entorno contemporáneo en el que realidades trascendentes han sido relegadas hasta ahora a un segundo plano de la vida en el que efectivamente son ignoradas:

La primera de ellas es la idea de que el alma misma necesita ser educada y entrenada. El alma necesita conocimiento y práctica en áreas como la conciencia, atención, voluntad, relación, servicio y adoración. En el mundo moderno no se reflexiona mucho sobre el alma, y mucho menos sobre su desarrollo. Podemos estar dispuestos a gastar años y decenas de miles de dólares para recibir formación profesional y sin embargo resistir a la idea de tomar tiempo para un retiro de una semana.

El segundo principio importante del Sufismo es que esta educación y formación es mejor llevada a cabo en conjunto con otros, no sólo por conveniencia, sino debido a las oportunidades de conocernos a nosotros mismos a través de la relación y la calidad de la energía que es generada y compartida en un grupo. Leemos un libro ocasional sobre espiritualidad y formarnos nuestras propias convicciones internas, pero rara vez nos comprometemos con el proceso de la educación espiritual y su transformación.

El tercer principio es que hay personas que tienen experiencia y conocimiento en esta área, y que pueden estar facultadas a través de un linaje espiritual para proporcionar sabiduría, dirección e inspiración. Nos resistimos a la idea de esa relación porque las relaciones exigen algo de nosotros: honestidad, compromiso, cambio. Incluso si nos consideramos en un camino espiritual, se comprometerían más bien a una técnica, como la meditación, que conserva nuestra imaginaria autonomía y libertad, en lugar de una relación y una familia espiritual.

Por supuesto, hay muchas buenas razones por las qué deberíamos ser escépticos sobre la gente que se constituye a sí misma como maestros espirituales y como grupos que  hacen proselitismo o tratan de reclutar a miembros. Los caminos espirituales reales pueden tratar de ofrecer conocimiento a las sociedades en las que existen, sin embargo, porque confían en una mayor orientación, nunca buscan los miembros simplemente para aumentar su número. De hecho ha sido un principio consciente que el camino existe para servir a aquellos que lo eligen, aunque esto era en las sociedades con bastante educación general para conocer el propósito de la “tariqa”, o del camino.

Como la transformación espiritual no es una forma de condicionamiento, no puede lograrse sólo a través del intercambio de información y de técnicas. La dimensión espiritual de ella es más misterioso, más creativa, más impredecible. No importa qué tipo de programa de formación está concebido, no puede garantizar que sus egresados habrán alcanzado la libertad de uno mismo, el amor a otros seres humanos y el amor sincero de Dios. Y esto es lo que entrenamiento Sufi  tiene como objetivo.

Fragmento de: El corazón sabio por Kabir Helminski

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