¿Por qué necesitamos un camino espiritual?

 

De un libro en progreso: La Tradición Viviente, conversaciones en el camino Sufi, Kabir Helminski. Traducción: Maryam Khadiya

Estaba hablando con alguien recientemente, quien con un buen corazón, dijo, “no tengo necesidad de la religión. Sé lo que es correcto y lo que está mal”. No comenté ni discutí pero, en realidad, esto trae algunos temas muy importantes.

¿Necesitamos a Dios? ¿Necesitamos a Dios para hacer el bien y ser buenos? La respuesta es no, hasta cierto punto. Usted puede hacer el bien sin Dios. Puede ser bueno, generoso, respetuoso y sensible hacia otros seres humanos sin poner a Dios en ello. ¿Cuál es la importancia de llevar a Dios en ello?

En primer lugar, mi sensación es que las personas son guiadas a diferentes religiones y tradiciones místicas por un anhelo desde el interior. Algo en ellos se siente incompleto. Es como un impulso interno o ansias. No es, “Quiero seguir una religión entonces puedo ser una buena persona”. Es más una sensación de “no deseo solamente estar en casa. Quiero estar junto a otros. Siento que necesito estar en un lugar santo”. Hay algo más que ser agradable, amable y todo eso. Hay un anhelo profundo de funcionamiento dentro de los seres humanos que realizan una práctica espiritual. Hay algo que nos llama. Estas cosas son parte de un todo más grande.

El segundo aspecto es que lo que entendemos por “religión” es algo que nos llama desde un nivel superior. Es aspiracional y transformacional. A lo largo de la historia vemos que las personas no han sido muy buenas unas con otras. Ha sido necesario algo más. El hadith que dice, “mi misericordia precede mi ira” nos da lo que necesitamos. Proporciona una sensación de algo que es bueno. Es mejor de lo que somos. El alma anhela un estado de perfección. Es un ideal que también es atemporal y sin espacio. Incluye la libertad Suprema para ser todos y expandirse. Es un poco como la meditación. Añoramos algo que es idealmente libre, hermoso, bueno y generoso. Este anhelo contrasta con nuestro limitado uno mismo. Si somos honestos y consciente, este sí mismo no es absolutamente así.

Pasamos mucho de nuestro tiempo haciendo lo que queremos hacer, o haciendo lo que tenemos que hacer para lograr algunos deseos de uno mismo en el corto o largo plazo. En otras palabras, estamos siempre en el centro de nuestras propias elecciones, seguimos nuestros propios deseos, y es poco por lo que nos sentimos responsables.

La mayoría de las veces, es nuestro ego o nafs, que nos está tirando por el cabello para aquí y allá. Nos vemos enviados en más direcciones de las que posiblemente podemos ir. Hacemos la pregunta “¿Cuál de los muchos impulsos de mi propio ego seguiré? No puedo seguir a todos.” Esa es la gran lucha.  La verdadera pregunta es: ¿Qué se alcanza siguiendo a nuestro propio nafs [1]? Decir, “No tengo ninguna necesidad de religión,” es decir que estoy satisfecho siguiendo a mí mismo, sobre todo. ¿Y que se alcanza siguiendo una enseñanza tradicional, sobre todo una como el Sufismo que se basa en un linaje de seres humanos iluminados y moralmente excepcionales?

El camino espiritual, el camino de la transformación, trata de seguir algo que no sea nuestros propios caprichos y deseos, incluso cuando éstos están dentro de una estructura moral básica. Con una práctica como la nuestra, eres capaz de romper el impulso inconsciente de las actividades de  tu si mismo. Eres capaz de entrar en el centro de tu ser y estar ahí, cara a cara, con lo Divino. Aprendes a amar. Siempre hay una relación constante entre estos dos elementos: la parte limitada, imperfecta de nosotros mismos y la parte eterna y pura. El si mismo, en cierto modo, es bendecido por ese ser puro sin acondicionar. Es cultivado y transformado por él, porque esa parte de nosotros mismos es íntima con lo Divino.

La práctica espiritual puede realizarse también con ambición, de una manera egoísta. Se puede hacer con un sentido de ego inconsciente de “Quiero ganar algo para mí”. Esa no es la mejor manera de acercarse a una práctica espiritual, pero las intenciones de nadie son totalmente puras, libre de interés propio. Y en última instancia el camino espiritual más en tu propio interés que inconscientemente siguiendo las demandas del nafs, el ego. Pero el punto es que estamos practicando para algo que poco a poco nos libera de muchas formas de tiranía: la tiranía del ego, la tiranía de la inconsciente necesidad de complacer a otros, de conformidad a los valores mundanos que nos rodea.

Hay un poder transformador que existe en la naturaleza de la Realidad. Hay algo que puede transformar casi milagrosamente a los seres humanos. Necesitamos eso. Está dentro de nosotros mismos, sí, pero no como nosotros mismos. No está allí como un objeto. Esta es una distinción sutil y metafísica.

Invitar a Dios a una conversación es abrir la puerta del misterio y posibilidad. No se trata de un intercambio entre dos personas, con la idea de “voy a hacer esto para usted, tal vez algún día lo vas hacer para mí”. No tiene nada que ver con las expectativas. No es un quid pro quo. Es algo de un orden diferente e impredecible.

Y así en el camino espiritual elegimos dar una cierta cantidad de tiempo y esfuerzo en nuestras vidas para estar en compañía de la Divinidad conscientes e intencionalmente. Es adecuado tener, ya que tenemos en nuestra tradición, horas del día dedican a esto. Hay veces cuando hacemos un esfuerzo por traer a nosotros mismos en la presencia de Dios. En nuestra tradición hay un esfuerzo físico involucrado en la adoración, las posturas de inclinación y postración durante el salat, o la práctica de girar [2]. Hay un “hacer”, no sólo un “ser” en la práctica espiritual Sufí. Es “hacer” con “ser.” Los esfuerzos físicos en la oración ritual también se realizan en horario. Realizamos las oraciones rituales en el momento indicado, siguiendo lo que creemos que es un patrón celestial ordenado, no simplemente nuestra conveniencia, no sólo cuando queremos.

Sin embargo, somos realmente libres. Tenemos mucho tiempo para hacer lo que queremos hacer. Contamos también con algún tiempo que reservamos para nuestra relación con lo Divino. ¿Cuánto es “un poco de tiempo?” ¿Es cinco minutos o una hora? Estos son pequeños períodos de tiempo en comparación con las 24 horas en un día.

Alguien dice,

“Debo mantener a mi familia.

Tengo que trabajar tan duro para ganarme la vida.”

Puede hacer sin Dios,

pero no sin comida;

puede hacer sin Religión,

pero no sin ídolos.

Donde está alguien que dirá,

“Si como un pedazo de pan

sin conciencia de Dios,

me atragantaré.”

Nos engañamos diciendo que no tenemos tiempo para la práctica espiritual. Cuídense, vuestros corazones, vuestras almas.

[1] Nafs, literalmente significa Uno Mismo, y generalmente se refiere a nuestro yo más bajo, gobernado por el egoismo.

 [2] Una práctica específica Mevlevi, también conocida como giro.

 

Anuncios

De compañeros animales

10 de noviembre de 2016,  por Anna Rohleder
Traducción: Maryam Khadiya
Estimado M,
Antes de llegar al Islam,  la única historia que había escuchado acerca de usted era sobre su gato. La historia cuenta que el dormía en su manto de oración, y Usted cortó una de las mangas en lugar de molestarla.
Desearía poder decir que esa anécdota es un ejemplo que lo retrata positivamente (¡por una vez!) en mi cultura. Es una maravillosa ilustración de su bondad y misericordia hacia todas las criaturas, que habitan todos los mundos, no sólo en el reino humano. La Compasión estaba en el corazón de su mensaje. Usted ha dicho que dar agua a un perro sediento era suficiente para llevar a un alma al paraíso, mientras que ser cruel con los animales llevaría a un ser humano, por el contrario, al fuego.
Por desgracia, tengo que decirle que en mi cultura hoy en día, hemos perdido el punto de la historia. El tipo de libro donde alguien leería esta anécdota sobre su gato y el manto de oración no sería sobre usted o sus enseñanzas. No sería siquiera acerca de la ética que define las sociedades islámicas tradicionales. Sería un libro sobre gatos, escrito para personas que prefieren la compañía felina al ser humano.
De todas nuestras extravagancias modernas, esta debe parecer uno de las más extrañas para Usted. Las mascotas en mi cultura son llamadas animales de compañía. Su función es silencioso acompañamiento: proporcionan una presencia física, un cuerpo cálido al tacto y se alimentan y comparten espacio, pero sin el riesgo de conflicto emocional.
Los animales ofrecen amor incondicional – que es lo que le diría la gente de mi cultura. Haría una pequeña distinción. Lo que yo diría es que los animales proporcionan aceptación incondicional.
¿Es lo mismo que amor? Puede parecer algo mayor que los calculados intercambios de afecto que hacen muchas de las relaciones modernas. Lo que ofrecemos a los animales a cambio, sin embargo, es justo lo contrario.  A algunos animales los besamos en los labios y los invitamos a compartir nuestras camas. A otros los aterrorizamos, torturamos y matamos de manera brutal. No tiene ningún sentido racional. Pero tengo una teoría.
Creo que de alguna manera, los cuerpos de animales y nuestro cuerpo, es decir, lo que un profesor mío llamaba el “traje de carne”, se convierten en equivalentes conceptuales. Por lo que les tratamos de igual manera: consintiendo y complaciendo y alimentación por un lado y masacrándolos por el  otro. ¿Es justo que proyectemos todos nuestros llamados instintos animales sobre los animales, especialmente la avaricia, la lujuria y la ira? En algún nivel, quiero creer también que es una expresión equivocada de algo más espiritual en el trabajo: el deseo de escapar de la prisión de la carne y se funden en el ser del otro.
Esta paradoja de las relaciones humano-animal me ha intrigado desde que puedo recordar. Sea el perro y el gato de mi familia, los caballos en el centro ecuestre adelante en el camino o los cangrejos ermitaños y peces que he tenido en mi habitación como un niño, todos los animales me parecían de alguna manera mágica: bellos misterios vivientes, que respiran. (En los últimos años, me ha encantado descubrir la Surah de la abeja en el Corán: ¡aquí por fin se reconoce que no sólo los insectos tienen sus propias sociedades, sino incluso sus propias formas de revelación!)
Creo que fue la calidad de la presencia de animales, la simple voluntad de ser y estar con él, que Usted entendió y apreció sobre nuestros semejantes. Aunque en algunas de las historias Usted fue capaz de intuir su sufrimiento, como el camello que le “dijo” que había sido explotado por su propietario, no creo que Usted  tuviese el mismo Don que Salomón, de hablar el lenguaje de los animales. Fue más que su corazón estaba tan abierto, que podía conectarse con los sentimientos de cualquier criatura. ¿Recuerda cuando los seguidores estaban discutiendo sobre donde colocar su casa (que también fue la primera mezquita) en Medina, y  Usted confió la decisión a su camella favorita? Usted sabía que ella tenía un instinto para establecer donde debía ser el lugar del hogar.
Ahora: esta historia sobre el gato. Las versiones comunes que he leído no suenan absolutamente verdaderas para mí. Aquí está lo que imagino que realmente sucedió. Usted tenía un gato como mascota; eso lo sabemos. Creo que el tenía la costumbre de dormir sobre su ropa. Tal vez una de sus esposas se quejó, o trató de ahuyentar al gato, y Usted la interrumpió con una broma. “Ese traje – ah, pertenece al gato ahora,” lo veo sonriendo.
Entonces, en lugar de recortar la manga – algo que me resulta difícil imaginar que hiciera, ya que tenía tan poca ropa y era asiduo sobre repararla Usted mismo – habría dejado al gato durmiendo. Tal vez dijo algo de cortar el manto para molestarla y pidió prestado uno de otra persona para la oración. (Y tal vez la persona que se apresuró a prestarle su propio traje en esa ocasión fue el propio hombre excéntrico entre su séquito: Abu Hurairah, “el padre del gatito”.)
Lo veo enseñando con el gato en su regazo, acariciando su pelo y frotando sus mejillas con bigotes. Dicen que admiraba a los gatos por su limpieza. Creo que también apreciaba su aire de independencia. Parte de su mensaje a todas las criaturas (incluyendo los genios, ¡no olvidemos!) fue encarnar la dignidad de la creación Divina. Entiendo que significa cuidar de la carne en la que habita el alma, como el cangrejo ermitaño en su concha, pero no para quedarse u ocultarse dentro de ella como una forma rígida de identidad. Habitar en la alegría de estar vivos es cantar la gran canción de llegar a ser: para tener alas y volar mientras se está todavía en el mundo, tal como una criatura tan grande como una ballena puede saltar y trascender su propio elemento. Y tal vez por ser consciente y agradecido por nuestra propia belleza y la belleza de todas las demás criaturas, que comenzamos a cumplir el  compromiso sagrado del ser humano como khalifa de lo Divino en la Tierra.
Usted fue capaz de hacerlo, mi estimado, pero con plena conciencia humana y el libre albedrío: ser el tesoro y amar ser conocido. Su mensaje fue una inspiración para todos nosotros para hacer la elección por nosotros mismos; para rendirse al amor abrumador de Allah,  de aceptación y de dar todo nuestro ser en adoración como reconocimiento, sin tener nada en retorno –  ni tan siquiera la manga de un manto de oración.
Sentada a sus pies como usted enseña, sintiendo su voz en mis huesos,
Anna
Esta  es la octava de mis 11 Cartas de Amor para el Profeta Muhammad (paz y bendiciones sean con él)

Sobre la soberanía

Por Mahmoud Mostafa
Traducción: Maryam Khadiya
Fuente: Threshold Society

Cuando Kabir me pidió que comparta algo sobre nuestro tema de la Soberanía Divina y la Soberanía Personal, un Zhikr en particular apareció inmediatamente en mi conciencia es uno que es bastante conocido:

“La Illaha Illa Allahu Al Malik-ul Haqq-ul Mubeen. Muhammad Rasulullah Sadiq-ul Wa’d-il Ameen.”

“No hay Dios sino Dios, el Soberano, la Verdad evidente. Muhammad, Mensajero de Dios, fiel a la promesa, el confiable.”

Reflexioné sobre este Zhikr días sintiendo sus significados dentro de mí y confiando en que él sostiene guía sobre la soberanía de Dios y de Adán.

Empecé a reflexionar sobre los versos del Corán que tienen que ver con la Soberanía que es Mulk en árabe. Hay muchos de esos versos en el Corán, aquí están algunos de ellos:

Furqan 25:2 “la soberanía de los cielos y la tierra son Suyos. Él que no ha tomado descendencia, ni tiene ningún socio en soberanía. Él creó todas las cosas y las distribuyó en perfecta medida”.

Fatir 35:13 “Él enlaza la noche al día y el día a la noche. Él hizo que el sol y  la Luna se inclinen a seguir un tiempo determinado. Este es Dios, tu Sustentador a quien pertenece la soberanía. Y quienes ustedes invocan en lugar de Él, no gobiernan ni la piel del hueso de un dátil.”

Anaam 6:73 “Él es el que creó los cielos y la tierra por la verdad. Cuando dice ‘ ¡sé!´ “es. Su decir es la verdad y la soberanía es para Él…”

Mu’minun 23:116 “Exaltado es Dios, el Soberano, la Verdad. No hay Dios sino Él, el Sustentador del Noble Trono.”

Mulk 67:1 “Bienaventurado en cuyas manos está la soberanía. Él tiene capacidad sobre todas las cosas”.

Taghabun 64:1 “Lo que está en los cielos y la tierra se encuentra inmerso en la glorificación de Dios, para Él es la soberanía y la gratitud y es Él quien tiene la capacidad de sobre todas las cosas.”

Nisaa 4:53 “¿Tienen una parte de la soberanía? Si así fuera,  no darían a la gente ni el hueso de un dátil.”

Y hay un largo y muy conocido Hadith Qudsi, en el que Dios dice:

“Mis siervos, usted no pueden perjudicarme ni beneficiarMe. Mis siervos, si el primero y el último, humanos y Jinn, fueran tan conscientes de mí como los más conscientes de Dios entre vosotros, esto no aumentaría ni un poco Mi Soberanía. Mis siervos, si el primero y el último, humanos y Jinn, fueron tan inicuo como el más inicuo entre vosotros, esto no disminuiría ni un poco Mi Soberanía. Mis servidores, si el primero y el último, humanos y Jinn, estuvieran parados en una llano y  pidiera de  Mi, y si tuviera que dar a cada uno lo que me pidiera, eso no disminuiría lo que poseo más que lo que una aguja haría cuando es puesta en el mar”.

Uno puede entender de estos versos Coránicos y las tradiciones Proféticas que la Soberanía Divina tiene que ver con la naturaleza intrínseca del Ser y su manifestación en el mundo. La naturaleza del mundo como es, es la Soberanía de Dios. La medida correcta de las cosas, su equilibrio y la interrelación es Su Mulk. Leyes espirituales y físicas que deben sostener y no pueden ser violadas son Su Mulk. El intrincado tejido de la vida, multi dimensional, complejo, no lineal, matiza las relaciones que definen y determinan la naturaleza de nuestra existencia, esto es la Soberanía Divina. Es indivisible, es el dominio exclusivo del poder creativo de Dios, y es la tierra y la estructura de la existencia. La vida es la Mulk de Dios.

Para el ser humano existen dos soberanías, una es en competencia con la soberanía divina y la otra está en alineación con él.

El primer tipo es conocido en la historia del Adán y Eva. Ellos fueron tentados por promesa de Iblis de soberanía interminable e inmutabilidad y esto fue su perdición.

Dos de las más grandes compulsiones del ego son el deseo de control, que tiene que ver con nuestro sentido de auto-importancia, y la ilusión,  que tiene que ver con nuestra esperanza persistente que la vida  resulte según lo que queremos. El Nafs es implacable en querer establecerse como el soberano de la vida. Esto nos deja fragmentados, descontentos, ingratos, desconfiados y avaros. Cuando esta condición continúa durante un largo periodo de tiempo, nuestros corazones llegan a ser dominados por el miedo y  la tristeza. Nuestro Nafs se niega y se resiste a vivir con el flujo natural de la vida, no está contento con la vida como la vida quiere fluir, está frustrado con las estaciones de la vida, con los irresistibles ciclos de existencia. No aprendemos cómo vivir los ciclos de nuestras vidas. Imaginamos que la vida es que una línea del punto A al punto B. La vida es más como una hélice, más como una espiral que tiene movimientos imprevisibles.

El otro tipo de soberanía tiene que ver con la realización de nuestra humanidad. Esto también comienza con Adán y Eva que inmediatamente buscaron perdón por su error, se arrepintieron y volvieron a su Rabb. La Soberanía del ser humano que está alineada con la soberanía de Dios es ser un siervo. La relación de nuestro servicio al señorío de Dios es la relación de amor incondicional. Nuestra soberanía real tiene que ver con entender la capacidad que nos fue dada para reflejar la soberanía de Dios. Es en nuestra humildad y compromiso de servicio que esta capacidad puede ser llevada a buen término.

Voy a compartir con usted algunas selecciones del Mathnawi que nos llevan más profundo en esta materia y que desarrollan diferentes niveles de significados y la comprensión de esta relación.

Mathnawi

III:2240 “¿Ya que la servidumbre al Amado no te ha sido garantizada, de donde te ha surgido el deseo de soberanía? En tu deseo de que ellos deberían aplaudirte, has atado una cuerda en el cuello de tu alma. Oh corazón serás visto por la Verdad en el momento que te muevas, como una parte, hacia tu totalidad. Cada deseo que tienes de este mundo produce intoxicación en ti, y cuando no lo logras, inflige dolor sobre ti. Este dolor es la evidencia de que la intoxicación fue causada por ese deseo que no podrías alcanzar. Sólo toma de este mundo tu necesidad y no más, para que no te domine y se convierta en tu señor”.

III:4720 “ Entonces ¿qué es amor? El océano del no-ser, ahí las base del intelecto está hecha polvo. La Servidumbre y la Soberanía son conocidas, el Enamoramiento está encubierto por estos dos velos”.

V:410  “Lo que vale la pena perseguir es sólo el amor. El Amor está diciendo suavemente que ser una presa es mejor que ser un cazador. Hazte mi inocente y se una víctima,  renuncia a la propiedad del sol, convertido en una partícula. Conviértete en un morador en mi puerta y se un vagabundo. No pretendas ser una vela, se una polilla que degusta el sabor de la vida y contempla la soberanía oculta en la servidumbre.”

V:525 “El deseo de control y autoridad es un dragón. La codicia animal pertenece al estómago y los genitales mientras la avaricia por la soberanía es veinte veces superior. Quien quiere importancia finge a la divinidad, ¿cómo puede uno cuya ambición es ser igual a Dios estar a salvo? La caída del ser humano fue desde el estómago y los genitales, mientras que la caída de Iblis fue de arrogancia y de nivel. Adán inmediatamente pidió perdón mientras que Iblis era demasiado orgulloso para arrepentirse.

Hay espacio para un centenar de personas alrededor de una mesa, pero no caben en el mundo dos buscadores de soberanía. El buscador de soberanía corta sus relaciones debido al miedo. Como el fuego que tiene afinidad con nadie.”

VI:2155 “Él hizo un Khalifa, alguien con un corazón que pueda ser un espejo de su soberanía. Le dotó con pureza sin límites y luego estableció como su oponente a una oscuridad. Hizo dos estandartes, blanco y negro, uno Adán y el otro Iblis.”

Y esto nos remonta a los inicios para el Zhikr que mencioné. Es un recordatorio de que Dios es el único soberano, la Verdad y que es evidente y más allá de cuestionamiento. Y Muhammad, que es la metáfora del ser humano completo es aquél que es fiel a la promesa,  al pacto, aquél quien puede ser confiado con este gran regalo divino del servicio, de ser el espejo de la soberanía de Dios en la tierra.

La intención como herramienta de trabajo

Gunter Richter, derviche Mevlevi

Traducción: César Hernández

En octubre de 2015, asistí a un retiro celebrado por The Threshold Society (La Sociedad Threshold) en Garrison, Nueva York. Durante el retiro fui abordado por Fatimah. Tuvimos una plática maravillosa en la que me preguntó si me importaría escribir un artículo sobre mi viaje como derviche Mevlevi. El primer pensamiento que vino a mi mente, que me guarde para mi mismo, fue “Querido Dios, ten misericordia. ¿Quién soy yo para decir nada significativo sobre el Sufismo?”

Sin embargo, ya que me fue solicitado, sentí que tal vez podía compartir un poco de mi experiencia y de lo que he aprendido a través de los años con la esperanza de que beneficie a otros. Decidí escribir sobre la intensión como herramienta de trabajo, así que sin más preámbulos, aquí vamos…

Dichos Sufís

Hay un dicho Sufí, “El Paraíso está rodeado por un muro de quejas”. Cómo muchos dichos Sufís, no son solo aforismos sentimentales para compartirlos en Facebook, aunque puedes hacerlo si así lo sientes, más bien son medios mediante los cuales uno puede conocerse a si mismo.

Frecuentemente contienen ejercicios ocultos o practicas del cual este dicho es un buen ejemplo.

Imagina que por un día, tratas de vivir una vida sin quejarte. ¿Que resultado obtendrías? ¿Será cierto que las quejas forman una barrera que nos impide entrar al Paraíso? Si es así, entonces esto es sin duda algo digno de investigar. Para comprobar la validez de este dicho decidí, por un día, averiguar si podría llegar al final de un día, sin quejarme. Esta es la historia de ese día.

¿Qué son las quejas?

Al inicio del día, el primer reto que enfrenté fue identificar qué es con exactitud lo que constituye una queja. Después de todo, si iba a evitar quejarme, tenía que conocer mejor aquello que estaba tratando de evitar. Inmediatamente noté que llovía. Tenía trabajo por hacer, retirar el resto de las hojas que el viento del otoño había dejado en el césped del frente de la casa y del jardín trasero.

En ese momento, me di cuenta que tenía la oportunidad de quejarme. Pude haberme dicho,

“Maldición, no otra vez, está lloviendo y necesito barrer las hojas. Voy a mojarme y a estar con frío e incómodo. Odio esto.” Afortunadamente, por razones que en breve explicaré, fui capaz de detenerme a mí mismo de subirme a ese tren de pensamientos. Sin embargo, logré encontrar la definición de “queja” que podría usar ese día. Una queja es una afirmación sobre un hecho objetivo que ha sido filtrado a través filtro de la autoimportancia y resentimiento.

Intención

La razón por la que logré detenerme de quejarme fue que ya había formulado la intención de terminar el día sin quejarme. La intención es un mecanismo poderoso. Estoy seguro que podría escribir un capítulo entero de un libro sobre la intención, pero por el bien de este artículo, sólo mencionaré los aspectos inmediatos más relevantes.

Cuando formulas una intención, creas un “área de espera” en tu psicología. Es como una pequeña habitación donde los eventos exteriores y estados internos son almacenados temporalmente. La habitación está iluminada por Nur, la luz que facilita la conciencia y el ser consciente. Esta luz te permite momentáneamente obtener una visión general de lo que está sucediendo, evaluar si es acorde con la intención, determinar la acción apropiada, y finalmente, pasar esa acción a la realidad material.

El inconveniente con la intención está en que depende en gran medida de los aumentos y disminuciones normales de la atención. Supongamos por ejemplo que decides cruzar cada puerta con el pie derecho al frente. Si tu atención se encuentra disminuida y no te das cuenta que estás cruzando una puerta, no hay auto-consciencia y entonces no puedes determinar la acción apropiada. Todo sucede de acuerdo a leyes mecánicas. Por el contrario, la belleza de la intención está en que en algún punto, el simple hecho de tener la intención te recordará que pasaste de forma inconsciente a través de la puerta. Lo único que puedo agregar es que en ese momento es cuando realmente estás pasando a través de la puerta. Tal vez incluso adelantes el pie derecho.

Eventos del día.

Así, con mi equipaje espiritual cargado de una intención clara y un entendimiento práctico de lo que constituye una queja, estaba listo para empezar mi viaje del día.

El primer evento que me salió al encuentro, ya lo describí, fue darme cuenta que estaba lloviendo.

Decidí que cómo no iba a quejarme, simplemente lo aceptaría. Al hacerlo noté un cambio en mi estado interior. No solo no estaba resentido del hecho de que lloviera, en realidad me sentí con un poco de más energía, muy positiva, incluso. Creo que esto es el resultado de Nur, la luz que nos acompaña cuando formulamos intenciones. Es como aquel otro dicho Sufí: “Por cada paso que damos en dirección a Dios, Dios viene corriendo diez pasos en dirección nuestra”.

El segundo evento sucedió cuando ya estaba reuniendo las hojas. Vivo en una cabaña de campo. No hay árboles de hoja caduca en la propiedad donde vivo, sólo árboles de hoja perenne. En los días previos de ese otoño había rastrillado muchas de las hojas hacia la propiedad del vecino. Él ya había dicho que probablemente no volvería sino hasta la próxima primavera y como somos relativamente buenos amigos, pensé que no le importaría. Para mi sorpresa, apareció justo cuando estaba moviendo las hojas hacia su propiedad. Ahora enfrentaba dos quejas.

Una era que su llegada era inesperada y que estaba yo en mitad de mi trabajo. Nuevamente, la intención vino a mi rescate. Logre atraparme y en lugar de quejarme sobre haber sido interrumpido, dejé ir mi tendencia al resentimiento y acepté su presencia y compañía.

La segunda queja potencial fue dirigida hacia mi. Me sentí avergonzado de estar  “contaminando”su propiedad y estuve a punto de quejarme sobre mi propia pereza cuando me salió al encuentro una forma menos visible del trabajo con la intención. Mi atención había disminuido considerablemente para este momento, y estaba, para todo efecto, inconsciente. Entonces, de la nada, surgió un impulso de reconocer lo que había hecho y hacerme responsable de ello. El impulso fue tan fuerte que me llevó justo frente a mi vecino y me hizo confesar mientras “yo”me mantenía al margen y observando.

Es probable que tome un tiempo antes de que pueda asimilar lo que pasó, pero creo que es digno de mención. En cualquier caso, mi vecino se rió e incluso me mostró un lugar detrás de una pila de madera, que había reservado para hacer composta. Incluso me animó a tomar todas “sus hojas” y llevarlas a donde él las mezclaría con tierra y arena en la primavera para hacer su propio tierra vegetal. Alhamdullilah (Alabado sea Dios).

El tercer evento sucedió cuando telefoneé a mi madre. Ella actualmente vive en una casa de retiro a 10 minutos de distancia. Vivo en su casa cuidando la propiedad. Como soy el único con automóvil, frecuentemente me pide que la lleve a algún lado, por café o de compras. Muchas veces me siento resentido por esto, porque significa que tengo que poner a un lado mis propios planes para cuidar de ella. Recordé mi intensión antes de llamarle y oré en silencio por ser capaz de simplemente lidiar con cualquier cosa que ella quisiera,  amorosamente. Al parecer eso era todo lo que se necesitaba y recordé una línea que solemos decir durante el zirk antes de recitar Allah.

“Dios responde todas las oraciones sinceras y verdaderas”. Nuevamente, Alhamdullilah (Alabado sea Dios).

Resumen

Si ha llegado hasta aquí, gracias por su paciencia. He tratado de dar un ejemplo de lo que considero tres aspectos importantes de trabajar con la intención, a saber, que la atención puede ayudar con la forma en que se desenvuelve la vida a cada momento (notar la lluvia y el vecino), con la forma en que se desenvuelve la vida antes de hacer algo (llamar a mi madre), e incluso con la forma en que la vida se desenvuelve para sacarnos de un estado de sueño (disculpándome por contaminar la propiedad del vecino). Mi objetivo original era descubrir si en efecto el Paraíso se encontraba rodeado de un muro de quejas, a lo cual personalmente tendría que responder “si, seguro que sí”. Eso suponiendo, por supuesto, que su definición de Paraíso sea la misma que la mía, la paz interior que resulta de aceptar la Voluntad de Dios. Tengo por cierto que hoy fue un mejor día que el que hubiera sido si me hubiera quejado.

Fuente: https://rumiscircle.com/2016/01/08/working-with- intention/

Islam Holístico

Autor: Shaykh Kabir Helminski
Traducción: Maryam Khadiya

Puedo fácilmente imaginar las críticas que surgirán del título Islam Holístico, el título de un libro que será publicado probablemente en el año 2017. Algunos nos acusarán de intentar adaptar el Islam a una tendencia de moda de la sociedad moderna. Algunos dirán que no es necesaria cualquier palabra frente a Islam porque el Islam es la religión verdadera y no hay nada sobre el Islam que necesite cambiar.

Nuestra respuesta será que la palabra holístico es necesaria en este momento como un correctivo para ayudarnos a entender el potencial y la verdad del fenómeno que nació hace 14 siglos y está aún en proceso de ser entendido y aplicado en la vida humana. Si no fuera por las manifestaciones extremadamente parciales que actualmente reclaman ser Islam, la idea del Islam holístico no sería necesario.

Islam ha sido analizado etimológicamente para significar “paz” y “renunciamiento”. Por alguna razón, el significado primario de esta palabra ha sido totalmente perdido o abandonado en un segundo plano. Salima, el participio activo de la raíz, significa entero, completo, sano, seguro. Otra forma de la palabra, salim, la forma adjetival, significa todo, puro, sonido, impecable, intacto y seguro. La frase qalb selim describe un corazón sano y purificado, que es fundamental para el bienestar espiritual. Por lo tanto holístico está implícito en la palabra Islam. Islam holístico, entonces, podría ser traducido como al Islam al Salim.

Algunas personas se asombrarán al ver estas dos palabras juntas por razones muy diferentes. El movimiento holístico es un fenómeno global, un correctivo a una visión del mundo que se ha centrado en las partes más que en el conjunto en todas las esferas de la vida. Esto ha llevado a innumerables consecuencias negativas para el medio ambiente, la economía, así como para la vida humana, en sí misma.

La salud holística se centra ampliamente en todos los factores necesarios para la salud: higiene, nutrición, ejercicio, actitud, relaciones y emociones. El enfoque parcial se centra sobre todo en el alivio de los síntomas. El alivio de los síntomas, sin embargo, puede ignorar a menudo la causa de los síntomas e incluso aplicar un medicamento que reduce los síntomas comprometiendo la salud general.

Si tenemos en cuenta los factores de salud que constituyen el bienestar humano descrito anteriormente, y si recordamos el ejemplo y la enseñanza del Profeta Muhammad, creo, concluiremos que el Islam era originalmente integral. El Islam como una forma de vida incorpora limpieza, dieta sana, ejercicio físico en culto, relaciones positivas, paciencia en la adversidad, generosidad, altruismo y mucho más.

Sin embargo, si el mensaje original se reduce a un mero conjunto de rituales y reglas aplicadas principalmente a través del miedo, con la atención centrada en cómo otros están siguiendo las reglas y prescripciones, el corazón será severamente restringido.

Además, si una interpretación del Islam se convierte en una justificación para aislar una porción de la humanidad, los Musulmanes, por lo que consideran al resto de la humanidad como “otro”, esa interpretación está traicionando los valores espirituales fundamentales. Por último, el respeto para la humanidad como un todo es ordenado a los musulmanes: ¡Oh tu que mantienes la fe! Cuando vayas al extranjero en el camino de Dios, sé claro y circunspecto y  no digas a quien te ofrece un saludo de paz: “¡No eres un creyente!”. [Corán 4:94] A cada comunidad entre vosotros hemos prescrito una Ley y una forma de vida. Si Dios lo hubiese querido así, Él habría hecho un solo pueblo, pero su plan es para probarlos en lo que les ha dado: así se que esfuércense como en una carrera en todas las virtudes. El objetivo de todos es Dios; es Él quien les mostrará la verdad de los asuntos en que se diferencian. [Corán 5:48]

Perpetuar una actitud sospechosa y prejuiciosa hacia los llamados “no creyentes,” también es una traición a los principios fundamentales de la misericordia y compasión que son el fundamento absoluto del mensaje divino. Lo que comenzó como un movimiento interreligioso radical en el tiempo del Profeta se ha convertido más y más en una comunidad auto encerrada, tratando de definirse en oposición a la cultura imperante, en vez de fomentar el reconocimiento de valores comunes. Cada Profeta de los que aprendemos en el Corán se dirige su sociedad como “Oh pueblo mío,” estuviesen de acuerdo con él o no.

Los tiempos que vivimos exigen una examen del Islam que busque su alma y espíritu, su latido del corazón. Más allá de las formulaciones dogmáticas, los arreglos institucionales y los portavoces oficiales, se encuentra una gran dimensión de la experiencia vivida, de las artes, literatura y música, de las relaciones humanas, de la energía espiritual.

Sin embargo, lo que unifica estas diversas dimensiones de la experiencia “Islámica” es la relación a un texto único, el Corán y el carácter de un hombre, Muhammad. La relación con el Corán es una dinámica en permanente despliegue que hace su trabajo en el alma, despertar la conciencia de la verdad principal de la existencia: el ser humano necesita estar en continua relación con lo Real (al Haqq), el significado pleno (para los musulmanes, como cristianos de habla árabe y judíos) a través de la palabra Allah. Allah  no es un dios musulmán para ser comparado con otros dioses, sino una realidad unificada e integral que satisface el anhelo último del ser humano.

Y es el modelo humano de Muhammad que nos ofrece una integración y una encarnación de esta gran verdad y significa la posibilidad de vivir bajo la inspiración y orientación de una realidad unificada, integral. Existe una profunda relación entre el texto que se describe como “revelación divina” y cada conciencia individual que se vincula directamente con él. Es una relación que es humanizadora, transformadora y en última instancia espiritualizante. Muchos occidentales que han tenido contacto con la energía de esta revelación han experimentado un cambio de carácter, y una entrada a un nuevo universo de significado, a pesar de los prejuicios, temores y malentendidos que abundan sobre el Islam. Algunos comprensiblemente han resistido la conversión explícita, posiblemente porque se asocia tan a menudo con las costumbres y cosas externas de una cultura extranjera, sin embargo han tomado el matiz de su verdad, en algunos casos transmitiendo su calidad al propio marco religioso como los cristianos, judíos, o incluso los hindúes y budistas.

Más allá de los varios reclamos a la autoridad, corrección y ortodoxia, es un espíritu transformador que tiene sus raíces en una íntima conexión con lo permanente y tranquilo, el majestuoso e impresionante poder sustentador de la existencia. Este espíritu transformador no es capturado por nada en el hombre que sea auto asertivo, agresivo, exclusivo, o dogmático.

El término holístico se utiliza aquí como un correctivo para sugerir una totalidad orgánica que se oculta cuando nos enfocamos principalmente en observancias exteriores, formulaciones de la creencia y doctrina.

Mientras que el término Islam holístico no se encuentra en el Corán, sin embargo el término Din al Haqq, la religión de lo Real, sugiere un fenómeno más allá de la religión institucional y la formulación teológica como cuando se dice la religión de la verdad prevalecerá sobre todas las religiones. Esto es precisamente lo que entendemos por Islam integral, una mayor fuerza que cuando se experimenta lleva consigo una calidad de la certeza de que no es dogmática y exclusivo, sino liberadora, integral y universal.

Sobre todo, el Islam holístico es transformativo, un camino que lleva desde una conciencia egoica limitada, distorsionada por sesgos y deseos contradictorios, hacia Estados superiores de conciencia y realización (marifah) amor incondicional (rahmah). En contraste con esto, la religión dogmática y prescriptiva es unidimensional y perdiendo la esencia de la revelación original y el ejemplo profético. En lugar de un sistema de prescripción legal, el Islam holístico es un camino de percepción espiritual. En lugar de una religión del miedo, es una religión de amor.

¿Por qué llamamos “falso” al yo falso?

Kabir Helminski

Traducido por Maryam Khadiya

La psicología espiritual del sufismo se basa en la distinción entre el falso yo y el ser esencial. Así que ¿por qué llamamos al falso yo “falso”?

 Recientemente vi una entrevista entre el entrevistador de TV más respetado de Estados Unidos, Charlie Rose y Dan Harris, periodista de ABC News y un escritor para el New York Times, que recientemente escribió un libro llamado “10% más feliz: Cómo domé la voz en mi cabeza, reduje el estrés sin perder mi límite, y encontré auto-ayuda que realmente funciona: una historia real.” La propuesta del libro es que meditar durante 10 minutos al día puede cambiar tu vida.

 Inicialmente Harris quería llamar este libro “la voz en mi cabeza es un b—— – o.” Sin embargo, ese título fue juzgado inadecuado para un hombre cuyo trabajo le obliga a acatar normas de decencia de la FCC.

 Lo que me sorprendió y hasta me impactó sobre esta entrevista fue el grado de desconocimiento psicológico y espiritual que reveló. Harris, obviamente un hombre de inteligencia y educación superior, quedó pasmado cuando escuchó por primera vez la idea de que hay una voz dentro de cada persona que lleva un comentario aburrido y negativo a nuestras vidas, y que la meditación puede revelar esta voz y reducir su poder sobre nosotros. Harris sostuvo que la simple práctica de la meditación puede mitigar una parte importante del sufrimiento humano, incluyendo la tendencia a actuar por impulso, especialmente en forma negativa. También sugirió que la meditación es un antídoto a la sobrecarga de información que vivimos en la era digital. Describió la meditación como una experiencia refrescante. Charlie Rose respondió que él es un gran creyente de tomar siestas y preguntó: ¿Ofrece la meditación algo mejor que una buena siesta? “Sí, absolutamente,” respondió Harris, “Aunque también creo que las siestas son una buena cosa.”

 Bueno, tal vez se pueda entender por qué me sorprendió y me provocó un shock esta conversación. No pretendo criticar este libro del todo. De hecho puedo hasta recomendarlo para ciertas personas, pero me vi obligado a revisar mi idea de cómo comunicar las ideas esenciales del sufismo, espiritualidad y conciencia a una cultura tan inconsciente de distinciones y conocimientos psicológicos, espirituales y metafísicos básicos.

 La buena noticia es que conceptos como atención plena y meditación están entrando en la cultura, presentados, por supuesto, como puramente seculares y como técnicas científicas para reducir el estrés y el comportamiento negativo.  Estoy en busca de metáforas adecuadas para describir la situación que enfrentamos cuando tratamos de comunicar las bellezas del sendero sufí, a una cultura dominante que sospecha de cualquier cosa “espiritual,”  donde la verdad es sobre todo lo que se ofrece por los medios de comunicación, y donde la ciencia es el árbitro final de la verdad. Todo lo que puedo decir de momento es que un verdadero maestro espiritual es como alguien que ofrece de las más finas habilidades de equitación en una sociedad donde montar un burro es una idea novedosa. (Aunque los sufíes también saben una cosa o dos acerca de montar burros).

 La práctica de atención plena, tan valiosa como es, es una técnica tomada prestada de manera relativamente completa de la enseñanza espiritual del budismo, que también incluye un sistema ético y metafísico altamente desarrollado. El sufismo, creo, incorpora algunas de las mejores características de la práctica budista, mientras que también incorpora muchas cualidades que surgen de una relación intencional y consciente con la fuente del ser, un campo de inteligencia infinita, cuidado, generosidad y amor. La atención plena sola, una tan hermosa práctica como es, puede verse limitada, confinada a un concepto de sí mismo separado de la Fuente del Ser.

 Mientras que el sufismo comienza con despertar la atención plena (o presencia, como preferimos llamarla), se trata también  de la relación de uno mismo con la Fuente del Ser.  A través de esa relación con un Ser mas expansivo, experimentamos al Ser Esencial como infundido con ciertas cualidades espirituales que se obtienen en lo Divino. Se trata de una metodología, más que un sistema de creencias. Nuestro destino último como ser humano es despertar a estos atributos, reflejando conscientemente más de estos atributos o cualidades en las circunstancias de nuestra vida cotidiana. La naturaleza de lo Real (al Haqq) es en última instancia compasiva, enriquecedora, infinitamente inteligente, generosa y hermosa. El ser humano se transforma a través de su relación con el Ser Divino, que, por supuesto, sólo puede ocurrir a través de nuestro ser despierto y en armonía con lo Divino.

 El falso sí mismo es falso porque no es más que una imagen creada dentro de nuestras mentes. El ego, mi limitado sentido del yo, comenzó como un mecanismo de supervivencia, me protege de los peligros de la existencia terrenal. Pero gradualmente más y más se añade a él. Construye una imagen de sí mismo, enraizada en la vanidad o baja autoestima, que debe ser defendida a toda costa. Es una máscara que se usa sin nada detrás más que los pensamientos sobre mi propia imagen y las emociones que afectan esa autoimagen positiva o negativamente.

 Digamos que pienso que soy graduado de tal o cual escuela, un miembro de cierta religión (o no), una esposa o un marido, un padre o una madre, trabajo como un … Todos mis pensamientos se centran alrededor de estas identificaciones principales y esta define los límites de mi realidad. Puedo añadir a eso otras historias y conceptos de mí mismo como una persona especialmente buena o importante (o no), como atractivo o poco atractivo, etc. Lo que amenace esta descripción de mí mismo parece poner en peligro mi propia existencia. El falso yo necesita ser defendido constantemente porque no tiene ninguna realidad más que la mera opinión.

 El falso yo ofrece una estrategia inmadura para alcanzar la felicidad a través de intentar controlar circunstancias, comportamiento y comentarios otra gente, y, muy probablemente, mintiéndose a sí mismo. Es, sin embargo, una estrategia sumamente ineficaz para lograr la felicidad porque está desconectado de los niveles más profundos de nuestro ser y nos encarcela en una capa superficial de la mente, precisamente donde la voz principal a ser escuchado es tan elocuentemente descrita por Dan Harris. El ser falso carece de conciencia de sí mismo y, por lo tanto, de autenticidad. Peor aún, las regiones más oscuras del falso yo pueden deslizarse lentamente hacia una psicopatología y justificar la búsqueda de placer y poder del individuo sin ningún sentido de responsabilidad moral o empatía humana.

 Resulta aleccionador darse cuenta de cuánto la mentalidad imperante de nuestro mundo secular bien está condicionada por los deseos, temores y ambiciones del falso yo. La sabiduría tradicional sufí enseña que somos la creación y manifestación del Amor Infinito y que cada acontecimiento y circunstancia de nuestra vida sirve para despertarnos y recordarnos que la felicidad y seguridad verdaderas deben ser encontradas en el centro más profundo de nuestro ser donde estamos más cercanos a ese Amor Infinito, donde se cumplirán nuestras verdaderas necesidades.

 Esto está muy lejos de lo que se discutió en el Show de Charlie Rose, pero incluso los 10 minutos diarios de meditación secular propuesta por el Sr. Harris son un paso hacia la realización de una relación con el Ser Divino.

 En el camino de Mevlana, sin embargo, como con cualquier camino auténtico, hay una comprensión profunda y llena de matices y una práctica para despertar y desarrollar nuestras cualidades espirituales latentes y gradualmente ir aprendiendo a vivir desde nuestra más auténtico y esencial Si Mismo.

Una religión de amor, no una religión del miedo

(Extractos de una charla dada por Shaikh Kabir en el City Circle, Bloomsbury, Londres, 02 de septiembre de 2015)

En términos generales, hay dos clases de religión que dicen ser el Islam: la religión de la verdad (Din al Haqq) y la religión del miedo. La religión de la verdad se menciona varias veces en el Corán como un fenómeno que “brillará sobre todas las religiones”. Sus seguidores son “el pueblo del jardín” (ahl-i Jannah), la gente del paraíso. La religión de la verdad es esencialmente una religión de amor y de misericordia. La religión del miedo no se menciona como tal, pero se describe en innumerables formas: aquellos que hacen un Dios de sus propios caprichos; aquellos que cubren la verdad; los que difunden la corrupción en la tierra. El Dios de la religión del miedo es un Dios sin misericordia; el Dios de la religión de la verdad es, sobre todo, el más Misericordioso de aquellos que muestran misericordia.

Algunos musulmanes asumen que la religión es una serie de pruebas y normas a seguir, siguiendo las órdenes de un Dios Todopoderoso. La Religión es vista como un programa estrictamente definido de conductas y prohibiciones. Mientras más exactamente se siga el programa, más se agradará a Dios. Al nafs le gusta este juego de acumular recompensas y evitar castigos. Con frecuencia, lo que acompaña a esta mentalidad es la compulsión, la necesidad profundamente sentida de imponer estas reglas, comportamientos, códigos y prohibiciones a los demás en la creencia de que esto será agradar a Dios, Quien verá favorablemente esta empresa y concederá éxito y, en definitiva, una recompensa celestial a quien siga y haga cumplir las órdenes.

¿Qué sucede, sin embargo, cuando las ordenes seguidas no son dadas por Dios sino por el hombre? ¿Qué sucede cuando la verdad es manipulada para servir a una agenda de poder y control? ¿Qué pasa cuando aquellos que siguen los mandatos y reglas carecen del conocimiento más básico del pensamiento crítico? Y, ¿qué sucede cuando el recubrimiento del dogma que induce al miedo reprime la conciencia en el alma? La gente de la religión del miedo, en casos extremos, se convierten en las personas del fuego (Ahl-i Nar). Como Rumi señala:

 Una persona moralista y rígida ve “pecar” a alguien, y en su interior se levantan las llamas del Infierno. Llama a su propio orgullo infernal en defensa de la Religión; no se percata de su propia alma arrogante.[ Mathnawi I, 3347-8]

 El mensaje y la forma de vida traída por el Profeta Muhammad, la paz sea con él, efectuó una transformación en las almas de los hombres y mujeres, una transformación que afectó profundamente a las sociedades en las cuales vivían. Durante los primeros 150 años del Islam, los musulmanes estaban enfocados hacia desarrollar su carácter, la sinceridad y una experiencia vivencial de lo Divino. En estos primeros dos siglos no existían ni las escuelas formales de la ley, ni las colecciones de jadith. Sin duda el carácter noble del Profeta, la paz sea con él, y de sus compañeros, fueron esenciales para proporcionar la energía moral de transformación. El Islam, desde el principio, ha sido una forma de energía espiritual concentrada y un sistema de entrenamiento espiritual eficaz hacia la transformación del ser interior. El efecto de esta transformación es que disminuye el egoísmo, la arrogancia y la agresión y sustituye a estos por auto observación, humildad, empatía y reconciliación.

 El egoísmo es el gran corruptor de todo quehacer humano, incluyendo, y trágicamente, a la religión. Cualquier religión verdadera debería conducir metódicamente a la reducción del egoísmo y de la autosuficiencia. El egoísmo es la idolatría en su mayor expresión o shirk en términos Coránicos, porque coloca al nafs humanos en el centro en lugar de Dios. El nafs fuera de control, inflado y farisaico, justifica actos de agresión extrema y de fealdad. Hinchado con un orgullo insano, alborozado al encontrar una salida a su rabia, se dedica a repartir finta y tribulación a diestra y siniestra rompiendo los corazones de los verdaderos musulmanes. La última manifestación del egoísmo es la  tiranía. Cualquier persona o grupo que es coercitivo, que interfiere con el libre albedrío, excepto por las restricciones de sentido común impuestas a un comportamiento criminal, está usurpando el lugar de Dios. Los partidos políticos extremistas y las organizaciones, las teocracias, y los grupos religiosos “cultistas” son manifestaciones del “egoísmo colectivo”, es decir, el nafs magnificado a una escala social.

  La Transformación de los Nafs es a través del corazón

 Cada ser humano se le da un ser interno, y este ser interno es nuestro mayor problema y nuestra mayor oportunidad y bendición. El ser interno es a la vez, el veneno y el remedio. El Corán dice: la única religión a la vista de Dios es la auto-entrega a Él. [ 3:19], y: Si uno va en busca de una religión distinta a la auto-entrega a Dios, nunca le será aceptada. [3: 85]. La auto-entrega (Islam) es la transformación del ser interior que conduce a un aumento de la capacidad de amar desinteresadamente, a considerar los efectos de las acciones (taqwa) y a mantener una conciencia de lo divino (dhíkr Al-lah) – todo esto sin un sentido de orgullo, auto-suficiencia o auto-complacencia.

 Seguramente, deberás viajar de etapa a etapa.

[Corán 84:19]

 Este proceso de transformación no puede lograrse simplemente siguiendo comportamientos externos y los rituales formalistas. La transformación se origina en la vida interior, en el corazón del ser humano. Alguien que es puntilloso con los aspectos formales de la religión puede hacerlo con sinceridad, pero es la sinceridad del corazón y el amor de Dios lo que genera la transformación. El corazón es nuestro verdadero centro donde estamos más cercanos a Dios, el poder integrador potencial que se encuentra en nuestro núcleo. Si el cuerpo es como un país, las manos, los pies y varias partes del cuerpo son los trabajadores y artesanos. También hay elementos dentro de nosotros – la ira o la rabia — que actúan como la policía o el ejército. También tenemos deseos y pasiones; estos son los comerciantes y los recaudadores de impuestos, extrayendo lo que pueden. Pero el corazón es el Rey, y el intelecto es el Primer Ministro. El corazón debe mantener en equilibrio a todos estos elementos, vigilar la ira y la rabia, las pasiones y las partes perezosas de nosotros mismos que necesitan disciplina. Si el intelecto llega a ser dominado por la pasión o la ira, todo el país llegará a la ruina y  la gobernante caerá. El corazón es el punto en que el ser humano individual está más cercano a la realidad divina, a Dios. La Tradición Sufí lo expresa así: El corazón es el trono del espíritu misericordioso; cuando el corazón es puro, es guiado directamente por Dios. El corazón es el centro de nuestra motivación y nuestro saber, y posee una profundidad y fuerza de voluntad de la que carece la personalidad. El corazón puede saber incluso lo que la mente consciente niega. Cuando decimos que el corazón tiene un poder integrador, no estamos hablando en términos abstractos, metafóricos o meramente intelectuales. La realización y la purificación del corazón, ambos abren una puerta al infinito, y también da lugar a una reestructuración de los nafs, permitiendo que el ego para convertirse en un musulmán verdadero, un criado compasivo de la Divinidad.

 El vehículo más eficaz para la transformación de los corazones sería una comunidad de personas comprometidas en este proceso, viviendo y aprendiendo bajo la psicología espiritual objetiva de transformación e idealmente en asociación con la gente que ha madurado en este conocimiento tradicional y en su la práctica. Estos círculos de conocedores de Dios una vez fueron una ocurrencia frecuente en la civilización islámica y necesitan ser restablecidos, aunque con un nuevo formato cultural.

Quienes ahora son atraídos a los mensajes radicales ofrecidos por diversos grupos extremistas se convierten en sirvientes de un egoísmo colectivo, contribuyendo a la desunión de la humanidad y a la corrupción de los musulmanes, también. El Islam comenzó como una fuerza moral que se expandió rápidamente sobre un área geográfica enorme —no por difundir miedo y terror— sino al reconciliar a varias comunidades, incluyendo comunidades de no-musulmanes, a través del principio de la reconciliación (Kalimah as Sawah): Di: “¡Oh seguidores de una revelación anterior! Convengan con nosotros un principio aceptable a ambas partes: que no adoraremos sino a Dios y no atribuiremos divinidad a nada junto con Dios y no tomaremos por señores a seres humanos en vez de Dios.” (3:64). Cuando el pueblo de Tayy apedreó al Profeta Muhammad, algunos dijeron que él debía pedir que descendiera la maldición y destrucción de Dios sobre ellos, pero el Profeta sabía que no había venido para la destrucción sino para traer bondad incluso a aquellos que amargamente se oponían a él. El Profeta Muhammad dijo. “Mi religión es moral, moral, moral. Pero, ¿cuál es el significado de esto? Incluso si una persona tiene poca educación, si trata de hacer bien en la sociedad esta persona tiene moral y es de los míos. Pero si una persona es muy educada y contribuye a la confusión, peleas y divisiones, no tiene moral y no es de los míos.” Mucho más radical que el falso yihadismo, que tantos estragos está causando en el mundo actual, es el principio de la unidad Divina, el Taujid [Tawhid], que reconoce que la diversidad de religiones y de culturas es ordenada por Dios para el beneficio de la humanidad para que podamos aprender unos de otros y crecer en virtud. Si estos principios pudiesen ser comprendidos y apoyados, el Islam podría tomar su lugar como una especie de hermano mayor benevolente entre las religiones del mundo, ejemplo de dignidad, tolerancia y justicia como solía tener en el pasado.

 Traducción ofrecida por Maryam Khadiya.