Experimentar un ataque de Nafs. Derviche británico

En nombre de Dios, el infinitamente compasivo, misericordioso,

Dedico esta carta al rosario de 33 cuentas que viajó conmigo en el autobús de la tekkye a tierras antiguas, que ayudó a desencadenar algunos ataques de nafs y a los queridos Kabir Dede y Camille Aní, sin los cuales este viaje no hubiera sido posible.

Queridos Amigos,
Rumi, dice, “Tu tarea no es buscar amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras dentro de ti que has construido en su contra”.

“Nafs” en árabe significa “uno mismo” o “ego.” En “Presencia de Viva,” el Shaikh Kabir dice: “un nafs sin refinar es la menor dimensión de la existencia hacia el interior del hombre”. Por lo tanto, nuestro nafs puede verse como el encubridor más grande de la Verdad. Un ataque de nafs puede describirse como una activa respuesta emocional a una experiencia previamente procesada internamente, que se apropia de nosotros emocional y mentalmente, lo que hace difícil discernir nuestro egoísmo de nuestro verdadero ser.  Durante un ataque de nafs te apartas del recuerdo de Al-lah y tu capacidad para estar presente sufre mientras alimenta el ego perpetuando nuestra propia ilusión de separación de la realidad Divina, creando conductas distorsionadas de nuestro ser esencial.

Un ataque de nafs es simplemente parte de la lucha interior de cada ser humano. Cómo integrar la dualidad de nuestras reacciones humanas con nuestro ser esencial es parte de nuestro viaje humano.

Permítanme comenzar con un viaje personal de mi ataque por mi propio nafs. Ocurrió durante un viaje reciente a Turquía con una hermosa familia espiritual de buscadores.  Durante el viaje, repentinamente me encontré emocionalmente disparado con un diálogo interno familiar de resentimiento y orgullo corriendo a través de mi cerebro. Fisiológicamente, noté que mi respiración era más superficial y mi estómago estaba anudado.  En resumen, la historia dominante en mi interior se basó en un juicio interno hacia el otro y cómo su comportamiento me estaba impactando emocionalmente de manera negativa. Con esta historia perpetuada por mi mismo, estaba justificado en mi propia autocompasión. En ese momento, la historia se sentía real, era “mi” verdad, que me causa dolor y heridas profundas. Estaba luchando para desprenderme de ella y recuerdo querer separarme de la gente que me rodeaba. Lo último que tenía ganas de hacer era orar. Volteaba mi espalda lejos de la misericordia y la compasión Divina en un momento cuando más los necesitaba.

La tristeza y la ira que experimenté durante mi ataque de nafs mantenían mi corazón en un estado de malestar. Decidí ir a correr y tratar de cambiar mi estado físico. Me encontré en la mezquita de Shams sólo para descubrir que estaba cerrada. En el parque exterior, presencié como un niño golpeaba a otro niño, y luego una madre llegó a golpear al niño que golpeó al primer niño. Entonces un padre se vino encima para pegar a la madre que había golpeado al niño que golpeó al primer niño. Lo absurdo de lo estaba presenciando, sacudió algo en mi sistema. ¡Estaba presenciando físicamente ataques de nafs por todas partes!

A la mañana siguiente, me llevé a la dulzura de la presencia de Mevlana. Allí la ira y el resentimiento experimentados durante mi ataque de nafs dieron paso a un dolor físico intenso en mi pecho y mi corazón. Momentos después, me encontré llorando.  Las compuertas de mi corazón se habían abierto y me sentí romper en un billón de trozos.  El dolor cortó tan profundo que las nubes de mi corazón llovieron por una tarde entera. En medio de este dolor asolado por los sollozos, mi corazón pronto se volvió apacible y yo mismo me volví a Al-lah en zhikr. El Shaikh Kabir Helminski dice, “un corazón limpio es la mejor guía para vivir. El estado de vacío positivo, la ecuanimidad y la paz son una especie de estado neutro, un vacío que es una plenitud de abundancia”. En presencia de Mevlana, en esos tiernos momentos posteriores a la ablución interna que había experimentado, se obró un vaciado profundo. Con el vaciado, experimenté una paz y calma interior real. Era como estar en el ojo de una tormenta en la que mi corazón se llenó con el amor de Dios y de nada más.

Me sentí más ligero, abrí los ojos y en ese momento exacto, un completo desconocido se puso de pie y me dio una pequeña piedra como regalo. Entonces me trasladé a los jardines celestiales de Mevlana y me intoxiqué con las rosas allí presentes.

Turbe-Rose

Reflexionando entre las rosas, me di cuenta cómo durante un ataque de nafs nos olvidamos de Dios, y bailamos lejos del abrazo de amor infinito que siempre está presente.  En su lugar nos dirigimos al más profundo estado de separación y terminamos centrándonos en las heridas causadas por nuestras espinas y olvidamos el perfume embriagador y la belleza de nuestra propia esencia de rosa anidada entre las espinas.

Rumi dice, “la esencia más sutil de la rosa vive en las espinas.” Sin duda, en el ojo de la tormenta emocional, tras el vaciado, la fragancia experimentada era celestial. De hecho, el ataque de Nafs es potencialmente el momento exacto en que la cocción de nuestro ser interior puede alcanzar el punto de fusión y compenetrarse con nuestro Amado. Son los bordes de crecimiento de nuestra alma que debemos escoger para confiar y entregarnos a Al-lah al experimentarlos. Un ataque de nafs puede iniciar la toma de conciencia de los velos de la separación y puede comenzar el proceso de curación y mejorar la integración personal con lo Divino.

En mi propio ataque de nafs, el velo fue levantado de como detrás de las emociones desencadenadas de resentimiento y orgullo descansa este anhelo profundo de simplemente querer sentirse incluido, apreciado, aceptado y amado en última instancia.  Permitir que el nafs y el ser esencial se integren a través del amor y así de manera que yo soy tú y tú eres yo y juntos el nafs y la Nur [luz interior] asentados en cada uno se transforma en nosotros, me recuerda el dicho de Rumi:

“Con el agua de vida del Amado ninguna enfermedad permanece.
En jardín de rosas de unión del Amado, ninguna espina permanece.
Dicen que hay una ventana de un corazón a otro.
¿Cómo puede haber una ventana donde ningún muro permanece?”

Antes de embarcar en nuestro viaje a Turquía, asistí al retiro de la Sociedad del Threshold Reino Unido, llamado “La interminable búsqueda de la verdad”.  ¿Podríamos también decirlo como “Estos interminables ataques de nafs”?

Nuestro expresión representaba las emociones de envidia, resentimiento y orgullo – los desencadenantes más comunes detrás de los ataques de nafs, realmente encubren el dolor de nuestra separación de nuestro Amado.  Subyacente a estas distorsiones emocionales están nuestros profundos deseos de ser amados, apreciados y experimentados en presencia por otro.

Durante el ataque de nafs, encarnamos “La il-laha” (no hay Dios).  Una vez que nos entregamos y recordamos “il Al-lah”, sólo entonces podemos sanar nuestro dolor y regocijarnos en todo lo que es Al-lah.

Avanzar hacia la Verdad requiere valor; el sufrimiento imaginado — cuando corremos el riesgo de ser vulnerables— nos puede mantener con miedo a pesar de que el sufrimiento que incurrimos al velar el corazón es peor.

Tal vez cuando nuestro próximo ataque de nafs cause separación entre nosotros y nuestros Amado, podremos elegir mantenernos en nuestra conciencia y levantar nuestros velos internos para seguir el “siratull mustaqee, — el camino recto al recordar esta oración de verdad a nuestros corazones.”

Oh Dios ayúdanos a ver la verdad como verdad y concédenos la bendición de seguirla.
Oh Dios ayúdanos a ver la falsedad como falsedad y concédenos la bendición de evitarla.
Y no nos permitas estar confundidos como para descarriarnos
Y haznos un ejemplo para aquellos que son conscientes de Dios.

Si nuestro amado Profeta era un siervo de Dios, podemos preguntamos, ¿qué estoy eligiendo servir cuando experimentemos un nuevo ataque de nafs? ¿Podemos abrimos a la misericordia oculta dentro de un ataque de nafs y elegir sanar nuestras experiencias procesadas internamente con las decisiones que tomamos durante un ataque de nafs?

El adab (cortesía, respeto apropiado) durante un ataque de nafs es simplemente girar a Dios una y otra vez. Tal vez decidimos comenzar con una ablución, para permitir que el efecto curativo del agua lave nuestro estado disparado.  Tal vez nos postramos y entregamos nuestro dolor al zhikr de Al-lah, hasta que Dios proporcione una salida desde dentro.  Sólo podemos de orar con sinceridad y esperar, pidiendo el perdón de Dios ya que ninguno de nosotros está libre de pecado en tanto habitemos estos cuerpos humanos. Podemos elegir durante nuestro ataque de nafs centrarnos cada vez más sobre qué y cómo decir las cosas. ¿Cuando se activa, podemos recordar el usar el lenguaje de la abundancia y el amor? ¿Por último, podemos hacer un acto de servicio durante el ataque de nafs? El Profeta Muhammad dijo: “ninguno de ustedes tendrá fe auténtica hasta que sus corazones se hagan correctos, ni su corazón se hará correcto hasta que su lengua se haga correcta; ni sus lenguas se harán justas hasta que sus acciones se hagan rectas.”
Mediante el enfoque en el adab y el servicio junto con paciencia, tolerancia, aceptación, verdadera entrega y humildad podemos profundizar nuestra embriaguez con el perfume que se encuentra entre las espinas.

¿Qué misericordia mayor puede existir para nosotros, a través del examen interno en un ataque de nafs?

Una mayor conciencia, discernimiento e integración se manifestarán (según Shazreh Hussain, un compañero derviche en el autobús de la tekkye) por “Girando… girando hacia al Amado en todos los estados… un día, el nafs sucumbirá al inconsciente…”

El Shaikh Kabir dice: “Lo que es irreal se derrumbará en presencia de lo que es Real. La disciplina que se requiere es la disciplina de la fidelidad a esta Verdad, de ser fiel a nuestro anhelo”.

En cada experiencia emocional desencadenada podemos aferrarnos a la cuerda de Dios y recordar la siguiente oración del Wird Mevlevi:

1. Tengo listas las siguientes palabras: Al enfrentar todo temor, “No hay más dios que Dios.”
2. Al enfrentar tristezas y penas: “Que sea como Dios quiere.”
3. Al enfrentar beneficios: “Alabado sea Dios.” Y frente a la abundancia: “Gracias a Dios.”
4. Frente al asombro: “Dios es sutil, más allá de todo conocimiento.”
5. Ante los pecados: “Pido perdón a Dios;” al enfrentar la escasez: “Al-lah es suficiente para mi.”
6. Al enfrentar calamidades: “Le pertenecemos a Dios, y a Él regresaremos.”
7. Frente a cada hecho del destino: “Confío en Dios.”
8. Frente a toda obediencia y desobediencia: “No hay poder ni gloria sino en Dios, que es el Altísimo, el Grandioso.”

Camino en las huellas de Abraham con mis compañeros que forman un rosario de 33 cuentas. Me doy cuenta de que un ataque de nafs nos lleva lejos de “Tawakkaltu Al-lah” [Confianza en Dios] y señala nuestros anhelos más profundos, arrojando luz sobre aquello que nuestra alma necesita trabajar. Nos ayudan a purificar nuestro corazón, así que digo Shukr Al-lah [Gracias a Dios] por mi ataque de nafs y espero al siguiente.

  Las 33 “cuentas” de mi rosario viviente.

33-Beads-of-the-Journey

Traducido por : Maryam Khadiya

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